jueves, 15 de noviembre de 2018

Sufrimiento de jovenes poetisas

Siempre me agrada leer a Guillermo Saccomanno (el verbo agrada se lo robo a mi hijo, al cual cuando alguien le cae bien dice "que sujeto tan agradable") porque tiene un punto. Y en una de sus muy buenas notas en Radar discute que Sylvia Plath se haya suicidado porque su marido, Ted Hughes, la haya abandonado o porque el era un machista patriarcal, como se sugiere en muchas lecturas feministas. He conocido a lo largo de mi vida a muchas mujeres con hijos a las cual el marido las abandona y casi ninguna se suicida; consiguen un trabajo, se van a vivir a la casa de los padres, le hacen demandas por la cuota alimentaria, y se quejan con las amigas y con el peluquero. No digo que Hughes era un santo: digo que condenar a tus hijos a quedarse sin madre solamente porque tu marido te dejó por otra es el colmo del egoísmo. Es decidir que porque sos poeta sos una especie de mártir. Escribir versos no te exime de todo: me parece que Sylvia Plath aspiraba a la gloria en el pantéon literario de las literatas sufrientes, junto con Virginia Woolf y Alejandra Pizarnik. Esa visión del ser mujer como las mujeres somos seres sufrientes porque los hombres nos condenan es exactamente lo opuesto al feminismo, hay que rebuscar mucho en muchas escritoras para encontrar alguna que no plantee que la culpa de todas nuestras desgracias la tienen los hombres. Bueno, entonces renunciemos a votar y que nuestros maridos los elijan nuestros padres, porque evidentemente según esta postura somos idiotas que siempre elegimos hombres que nos arruinan la vida. La verdad es que ningún hombre puede arruinarnos la vida: nosotras elegimos que nos arruinen la vida. Y esto vale no solamente para las mujeres heterosexuales; hay muchas mujeres que piensan que porque se enamoran de mujeres eso les da una especie de salvoconducto para hacer de eso algo trágico y terrible y matar a su pareja o suicidarse o ambas cosas. La orientación sexual es una elección de vida, no de muerte. Si decidiste ser lesbiana, bien. Pero no podés usar eso para tratar mal a una pareja o para portarte como un guapo despechado. Si el amor es solamente sufrimiento ¿para que amar? Para eso volvamos al siglo XIX. No reclamemos derechos ni igualdad si luego nos vamos a quejar de que lo que significa esto.

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