domingo, 11 de noviembre de 2018

Los amores aéreos. 16° parte

- Creo que esto fue lo que pasó- dijo Adrián mientras revolvía el latte de Starbucks, un latte no muy bueno y al que le faltaba leche para su gusto, pero bueno, igual se lo tomaría.- Creo que Facundo quiso clonar humanos. Estoy seguro. Y clonó a dos de sus becarias, Edith y Grace. Pero los clones tenían que crecer rápido para ser eficientes.
Martín bebía un café expresso y escuchaba.
- Entonces se le ocurrió. Me di cuenta cuando me mostraste lo de los insectos. Mariposas, polillas, hormigas. Crecen rápido ¿no? Muy rápido. ¿Que hizo Facundo? No tenía dinero suficiente, ni autorización de nadie, entonces se trajo las muestras del laboratorio y mezcló las cadenas de ADN de las becarias, o mejor dicho las completó, con la de insectos. El estudiaba eso, en el fondo. Mutaciones. Mutaciones raras. Lo dijo Francesca. De ahí salieron Danáe y Perséfone, que recordaban un pasado remoto pero que en realidad no eran nadie, no eran nada, eran los monstruos creados por Facundo. Y ellas lo mataron. No fué al revés.
- Ellas no lo mataron. Estás diciendo cualquier cosa. Facundo murió de...
- Vos me lo dijiste una noche. Acórdate. Me dijiste que Danáe y Perséfone eran raras, que no habías conocido a ninguna mujer que no sintiera celos, que se acostaban con vos porque sí... ¿No entendés?
- No.
- Facundo murió envenenado. Hay mariposas y polillas e insectos que son venenosos. Muchos. A nosotros no nos hacen nada, claro, porque para ellos somos gigantes, pero mezclados con nuestro ADN. Facundo quería que sus "hijas" se reprodujeran. Por eso te llevó a vos a la casa. Por eso me llamó a mí. No sabía lo del veneno, me parece, no entraba en sus cálculos. Lo supo de la peor manera. Danáe y Perséfone, cuando vos e Ismael se fueron, cuando Facundo me dió ketamina, cuando Francesca desapareció, lo usaron a Facundo para reproducirse. En el fondo lo odiaban. Ellas tampoco sabían que eran venenosas, me parece. Y después de eso, Facundo descubrió que estaba muriéndose. Pero aún así protegió a su especie. Para él lo único importante eran ellas. Por eso me dijo que no vendiera la casa.
- ¿Por los tanques de agua? No entiendo.
- No. los tanques de agua no. Los tilos. Los malditos tilos. Ahí fueron Danáe y Perséfone a desovar. A los tilos del patio. Y después...
- Después se murieron.- dijo Martín.
- Esa chica que mira a la cámara mientras están asaltando un banco no es Danáe. Es su hija. De ella y de Facundo. Danáe y Perséfone están muertas.
Martín terminó su café.
- Ismael y yo nos volvemos a Europa. Nos habrá ido mal allá, nos volverá a ir mal. Pero no me voy a quedar. Esto es una locura. No quiero volver a ver nunca más a Perséfone, ni a Danáe, ni a vos, ni a la remil puta madre que los re mil parió . Sobre todo a Facundo, aunque esté muerto. A vos no te echo la culpa, fuiste un perejil, pero igual.
Sacó el recorte de Crónica y se lo dejó sobre la mesa de Starbucks, junto con dos billetes de cincuenta.
- Igual- dijo y se fue-




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