Una de las cosas más curiosas de mal
periodismo es cuando quieren tapar un hecho criminal con adjetivos
apropiados; y esto recrudece especialmente cuando la muerta es una
mujer y el asesino o los asesinos son hombres. Cuando la muerta es
una mujer cierto periodismo busca todos los adjetivos posibles para
justificar a los asesinos hombres; incluso intenta mostrar que en realidad son pobres muchachos a los que se les fue un poquito la mano y que ahora están muy tristes por lo que hicieron. El caso Lucía Perez, que fue un caso emblemático por la crueldad y el desprecio con el que se trató a una adolescente, es ejemplo claro de esto. Fue un caso de un ataque de tipo medieval. Pero, claro, ahora los acusados se sienten mal, pobres muchachos, y hay que ¿tenerles lástima? ¿Tienen miedo de ir a la cárcel, si la justicia procede correctamente? Bueno, si uno quiere evitar la cárcel, primero de todo tiene que no matar a nadie. Eso es simple, hasta un niño de seis años lo comprende. En realidad, no se arrepienten de nada y solamente están desesperados y alegan su inocencia (es difícil imaginar que tipo de inocencia se puede llegar a alegar en un caso como el de Lucía Perez) porque es lo único que pueden decir. Sinceramente, yo pienso que un hombre o un grupo de hombres que ataca a una mujer indefensa de esa manera es o son irrecuperables. Desde todo punto de vista. Y que, por lo menos, tendrían que aceptar el jucio en un tribunal imparcial y dejar de ampararse en vericuetos judiciales. Para la familia de la víctima no hay reparación posible, porque nada repara una muerte; pero un país en serio no puede permitir que personas de este tipo sigan creyendo que son inmunes a la justicia.
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