jueves, 22 de noviembre de 2018

Gente asesinada en democracia.

Un país que se dice democrático no puede tener periodistas amenazados, ni docentes perseguidos, ni teléfonos de políticos pinchados, ni puede aparecer gente asesinada sin que se sepa como. Si todo eso ocurre, no es una verdadera democracia. Es un Gran Hermano donde se juega a la democracia cada dos años con un voto de papel o electrónico. No hay slogan que tape un muerto. No somos derechos y humanos si las personas siguen siendo asesinadas, y si la justicia no investiga correctamente. Me molestan mucho sobre todos los periodistas que se llenan la boca hablando de independencia e imparcialidad, pero que ningunean a otros periodistas porque hacen periodismo desde el llano. Porque no se burlan condescendientemente de la gente que vive en las villas, sino que hacen periodismo desde las villas miseria, contando lo que allí pasa. Si uno es realmente periodista, debe tener conciencia gremial, no importa para quién trabaje. Un periodista amenazado, perseguido, encarcelado sin motivo, tiene que ser un escándalo para cualquiera que se precie de ser un buen periodista. Sino, denme el beneficio de la duda, y de sospechar que en realidad no son periodistas, sino formadores de opinión, que dibujan cualquier frase que se les ocurre porque les parece ingeniosa o usar twitters ajenos para hablar sobre nada. En una democracia real un periodista no tiene porque tener miedo de escribir sobre algo; si esa premisa no se cumple, ya no estamos en un país democrático. Es un país en joda. Entonces avisen y no pagamos más impuestos, ni la luz, ni el gas, porque aparentemente en este país los habitantes solo tenemos obligaciones, y no tenemos ningún derecho, ni siquiera el derecho a vivir. Y no nos obliguen a votar el año que viene, si este país es un país en joda. Hagamos una ruleta con la cara de cada candidato a presidente y la hacemos girar y el que gana gana y que haga lo que pueda. La democracia es real en tanto cada habitante tenga garantizados sus derechos humanos; sino, políticos, periodistas, queridos formadores de opinión, dejen de decir discursos.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario