martes, 27 de noviembre de 2018
El rescate del Mesías
Me compré a ciegas el libro de Marcelo Birmajer "El Rescate del Mesías" porque sé que es un gran escritor y sabía que no iba a quedar decepcionada. Es una pequeña maravilla: una historia simple, la de un cómico judío atrapado en la historia terrible del año 73 en nuestro país, que debe hacer chistes mientras las bombas estallan y las personas mueren asesinadas. Birmajer es un as en eso de tirar buenas bromas, una atrás de la otra, y son muchas veces, acertadas y justas. Dan en el blanco. La teoría conspiranoica de que detrás de cada chiste hay un comando aceitado de la CIA, el FBI y Kissinger para mantener el mundo burgués, por ejemplo, la he escuchado muchas veces en mi adolescencia militante. El mejor ejemplo de ello debe ser El Libro de Manuel, del que Birmajer se burla con cierta razón; Cortázar apoyando la guerrilla desde París es el ejemplo del intelectual que no quiere saber (no quería saber) los crímenes y los errores de esa guerrilla. Los muertos se contaron al principio por decenas, después por centenas y después por miles. Se destruyó toda una base solidaria de sindicatos, gente que alfabetizaba en las villas miseria, universidades pensadas para educar a todo el que quisiera acceder a ellas, solo por dos o tres consignas extraídas básicamente de teóricos franceses (por cierto, la mayoría de esos teóricos franceses ahora son de derecha; como cambian las cosas, se ve que el Tercer Mundo les encanta cuando tienen que escribir sobre él, pero cuando está en la esquina de tu casa, y son senegaleses o sirios ya no dan tantas ganas de luchar por ellos, ahora son peligrosos). Pero la parte que más emocionó fue la del Bar Mitzvah del chico de trece años: el chico hablando sobre su abuelo y porque lo quería tanto, me hizo acordar a mi hijo a los trece años, porque hubiera dicho más o menos lo mismo, con otras palabras. Está bueno emocionarse y reír con algunas novelas, y pensar un poco: es cierto que muchas veces la derecha es terrible y retrógrada pero ¿podemos decir que la izquierda está libre de pecado? Como trotskista convencida desde mi infancia pienso que no.
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