sábado, 3 de noviembre de 2018
El desencanto del encantamiento
Matt Groening debe ser uno de las mejores mentes en el mundo de la animación: lo hizo con los Simpsom, lo hizo con Futurama y ahora lo hace de nuevo con (Dis)enchantment. Primero de todo quiero hablar del dibujo: los personajes son de líneas simples, pero los fondos son definitivamente de cuentos de hada. Hay mucho trabajo allí, y sobre todo mucha recopilación visual de los mejores artistas de la animación de cuentos de hada: cuando se ve algunos de los paisajes se cree estar en una película de Miyazaki o del viejo Disney. La trama de la historia es sencilla, como es sencilla en el fondo la historia de Los Simpsom (una familia tipo americana) o la de Futurama (una familia ya no tan tipo atravesada por el tamiz de la sci-fi): es una revisión de todos los tópicos de la fantasía clásica y no tan clásica, a puro humor yanky. No hay villanos exactamente en (Dis)enchantment y los que quieren ser héroes siempre fallan en su intento. Algo tiene toda la temporada de Un yanky en la corte del Rey Arturo, ejercicio humorístico que Mark Twain escribió para burlarse un poco de Ivanhoe y quizás del prerrafaelismo que imperaba en su época: si, bellísimos los cuentos medievales, pero no había sal, ni azúcar, ni vacunas, y el entretenimiento era ver una ejecución en público.
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