viernes, 2 de noviembre de 2018
La muerte de un rey. 55 parte.
el sueño de Dios
solo es un sueño
Jack Kerouac
Ron Ron, Calabozos del Rey
Aun no entiendo que eras en la Tierra, dijo el Rey.
Te lo he respondido miles de veces, respondió Ron. Era narcotraficante. Me trajeron aquí contra mi voluntad.
¿Qué es un narcotraficante?
En la tierra era un rey.
¿A quién gobernabas?
A mis clientes.
Entonces eras un mercader.
Si, si, respondió Ron, resoplando. Era un mercader.
No entiendo que vendías, dijo el rey.
Drogas. Drogas en las discotecas. Me iba muy bien y tenía mucho dinero, hasta que se me ocurrió adentrarme en el bosque de Turín.
Entiendo. Eras un mercader rico. Vendías drogas en un lugar llamado discoteca. No llego a imaginármelo.
No podrás nunca, fue la respuesta de Ron. La gente allí bailaba y tomaba drogas y luego se iba a dormir.
Oh, más o menos me lo imagino, fue la respuesta del Rey.
El cold turkey fué lo peor, siguió diciendo Ron Ron. En cierta manera hablaba con sí mismo y el Rey lo notó.
No entiendo que tiene de malo un ave fría.
No, el cold turkey es... Mis secuestradores fueron amables, pero no podían tener a un adicto así que tuvieron que limpiarme de drogas. Los dos primeros meses fueron muy malos.
¿Tu también comías drogas?
Oh, sí. Me encantaba.
Era una vida muy feliz la que tenía.
Siempre que hablo contigo, dijo el Rey, me da la impresión de que no sirve de nada.
Opino lo mismo, fué la respuesta de Ron Ron. De todas maneras, me gusta estar aquí.
Ya lo sé.
Cuéntame otra vez la historia de El Padrino. Esa me encanta.
Bueno, porque El Padrino era un rey.
Un hombre razonable. ¿Por qué no razonaste con tus captores para evitar que te trajeran aquí?
Lo intenté, pero no pude. Jorginho y Lemoure y Will, no quisieron razonar.. Los terminé ayudando. En realidad, cuando conocí a los ojos de Sarar y a Lisbeth, entendí muchas cosas que antes no entendía. Tendrías (tu no lo has visto, no lo has visto nunca) que haber visto los ojos de Oregon cuando miraba a Eliza. Tendrías que haber visto como Amparo se preocupaba ante cada moretón. Incluso Lemoure Filland, que es un sargento temible...
Es peligrosísima, interrumpió el Rey.
Bueno, pero incluso ella interrumpía la limpieza de la cocina para contarle cuentos en francés. Cuentos de vudú, que a Eliza la hacían aterrar y que hacían que Lisbeth, la estúpida de L´ansal e incluso Melinda se enfadaran con ella. Pero cuando ellas se iban, Eliza volvía a la cocina, en sus puntillosos y algo sucios vestidos verdes y le tiraba la falda a Lemoure Filland y ella le contaba otra historia vudú. Yo también les conté unas cuantas películas de terror, mis preferidas.
Eliza está aquí, lo sabes ¿no? dijo el Rey.
Desgraciadamente lo sé, fué la respuesta de Ron Ron. Desgraciadamente soy el general trescientos cincuenta y cuatro del ejército de Mil.
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