miércoles, 21 de noviembre de 2018

Gabriela Acher

Es difícil en este país y en cualquier país que se reconozca a las humoristas mujeres. Ahora. Pero Gabriela Acher se animó a hacer un programa de humor feminista en el año 1989, cuando no era difícil; era casi imposible. Y Acher es buenísima haciendo chistes. Tengo el muy buen libro Algo sobre mi madre (todo sería demasiado) como uno de mis libros de cabecera de buen humor judío, junto con algunos de Rudy y de Marcelo Birmajer. La parte más chistosa del libro: mi madre no es judía, pero es exactamente como la madre de Gabriela Acher. Pura culpa en la crianza de su hija mujer. A veces intento detenerla y decir, mamá, tengo cuarenta y uno, no me agarres la mano cuando cruzo la calle, ya la aprendí a cruzar sola, aunque no lo creas. Respuesta de mi madre (imposible de responder): vos ya no me querés más. Casi que se me larga a llorar, cada vez que le digo algo, así que, mamá, tu comida es rica, tus mates son riquísimos (cof, cof, mentira) y sabes todo sobre el mundo y sus alrededores. No voy a escribir un libro sobre esto, porque mi mamá me mata o por lo menos me retira el saludo. Pero ella me hacía ver a Gabriela Acher de chiquita, así que algo de bueno tuvo una madre judía no judía; la parte mala es que no tuve bar mitzvah y no me dieron dinero en la fiesta, pero bueno, todo no se puede.

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