sábado, 10 de noviembre de 2018
De chistes (muy) malos
Una de las cosas que más me llama la atención es la gente que repite chistes que otros hacen porque piensan que son divertidos. Hacer un buen chiste es difícil. Hay pocas personas que realmente hacen buenos chistes. De acá, de Argentina, por ejemplo, solamente me hacen reir Pettinatto, Malena Pichot, Pablo Molinari, y algunos cinco o seis más que en este momento no me acuerdo. Y hay dos chistes que se reiteran en las redes cómo si fueran verdades reveladas: una es la de pibechorrocongorritaqueescuchareggaeton y otro es el de la mamá luchona. Lo cuál es divertido porque si una chica que quedó embarazada a los diecisiete y tiene que hacerse cargo de un chico es una mamá luchona porque le pone Jenny a su hija ¿cómo se le llama al padre? ¿Donador gratis de esperma? ¿Muchacho incapaz de usar un preservativo correctamente? ¿Muchacho incapaz de comprar un preservativo en una farmacia? ¿Muchacho absolutamente ignorante de que además de dejar embarazada a una chica puede contagiarse enfermedades de trasmisión sexual? ¿Muchacho que de creerse tan vivo es medio pelotudo a ojos de otras personas? Me parece que el arquetipo mamá luchona supura rencor contra el sexo femenino: si, ahora las mujeres ya no necesitamos tanto a los hombres cómo antes, cuando quedamos embarazadas nos buscamos un trabajo y criamos igual a nuestros hijos, en realidad el chiste los hace quedar como una especie de pavotes que se quejan de que las mujeres no los dejan seguir con su hermosa vida de solteros. Y, si quieren ser los mujeriegos del barrio, por lo menos usen preservativo y si son incapaces de usar un preservativo y quieren ser mujeriegos, hagánse una vasectomía: dicen que no duele tanto, el posoperatorio es rápido y, por lo menos, no tendrán descendencia.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario