Siempre pienso que el crimen existe desde que el mundo es mundo, y las nuevas modalidades del crimen son solo reflejo de viejas modalidades del crimen. Está de moda hablar en contra de las drogas y del narcotráfico desde hace aproximadamente cuarenta años. Antes la gente se drogaba también, pero los peligrosos eran los comunistas, así que la droga no era un problema. Y el narcotráfico es un problema, no solamente acá en Argentina, sino en todo el mundo; no solo favorece el circuito de drogas ilegales (cortadas con cualquier cosa, porque un narcotraficante es en el fondo un buen capitalista que quiere maximixar su ganancia) sino el de armas ilegales, porque ser un narcotraficante poderoso implica que en cualquier momento te pueden matar para quedarse con tu negocio. Las víctimas del negocio del narcotráfico son variadas, pero generalmente son los débiles del sistema capitalista: las personas que no pueden enfrentar la realidad e intentar cambiarla, sino que piensan que las drogas les darán apoyo y comprensión. Y encuentran apoyo y comprensión en otra gente que se droga, y es muy difícil salir una vez que ya estás catalogado como un drogadicto. Es una condena de por vida. Muchos drogadictos terminan en la cárcel y mueren allí; muchos son asesinados misteriosamente; algunos tienen la suerte de rehabilitarse, pero la debilidad que los hizo acercarse a la droga por primera vez sigue existiendo: basta la muerte de un familiar o un despido para que vuelvan a extrañar la droga. Un poco los entiendo: hace falta mucho coraje para admitir que la vida no siempre es lo que uno espera, que las cosas nunca salen como uno quiere, que por ahí quién creíste que era tu amigo de verdad no lo era, que los trabajos nunca son los ideales. Pero la vida es esto y drogarse para evitarla mucho no ayuda. El narcotráfico está enquistado en todos los poderes del mundo (los policiales, los económicos, los judiciales, los políticos) y lo que necesita para alimentarse es gente que no puede con su vida. Cuando se habla de la maldad de los narcotraficantes me hacen reir un poco: el dueño de diez mil hectareas que arrasa con un bosque nativo y con las poblaciones que viven allí para sembrar soja para ganar dinero tampoco es un ejemplo de persona, pasa que no está haciendo nada ilegal. La única manera real de terminar con el narcotráfico es que las personas no se droguen. Es un poco iluso y bastante difícil de poner en práctica, pero me parece que dejar a un adolescente drogarse los fines de semana porque "es normal que haga eso" para después, cuando ya es una situación insostenible para ellos y para nosotros encerrarlo en una clínica de rehabilitación es el colmo de la dejadez como padres y como sociedad. Las drogas no son buenas. No te van a ayudar en nada. Te podés morir si tomás drogas o podés matar a alguien, y aunque no te pasen ninguna de las dos cosas, definitivamente no te vuelven una mejor persona ni una persona más inteligente o sensible. En tu vida vas a tener problemas; y si, es cierto, por ahí tus padres se mueren, por ahí tu mejor amiga se muere, por ahí no conseguís el trabajo que querías y tenés que conformarte con otro no tan bien pago. La vida es así; no es lo que uno quiere, sino lo que uno tiene. Pero la vida es lo único que tenemos y dejar nuestras vidas en manos de narcotraficantes a quién lo único que le importa es ganar mucho dinero para comprarse autos importados y caniches toys es tener mal las prioridades en la vida. Sé que mucha gente piensa que su vida no vale nada o vale muy poco, porque el capitalismo se especializa en decir que gente que vale mucho y gente cuya vida no vale nada: pero piensen que a Einstein los profesores les dijeron que nunca llegarían a nada y descubrió la teoría de la relatividad. Por ahí no sos Einstein, por ahí terminás siendo repositor de supermercado; pero por lo menos vas a estar vivo. Mirá el lado positivo de la vida; mientras estemos vivos, algo podemos hacer.
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