lunes, 26 de noviembre de 2018
Escándalo en el futbol
Los diarios dicen que lo que pasó anteayer en la final del River- Boca fue un escándalo. No lo fué. Todos calculábamos que iba a pasar. Se pas.a un mes entero hablando de una final de la Libertadores como si después de ella viniera el Apocalipsis o el default (para nosotros, a esta altura, más o menos lo mismo), desde el periodismo deportivo se habla de los jugadores como si fueran un poco menos que semidioses o piltrafas humanas, se anuncia la lista definitiva de titulares de ambos lados como si fuera una declaración jurada. Resultado; unos cuantos fanáticos de River hicieron todo lo posible por dejar tuerto a un jugador de Boca. Si perdían el partido ¿que hacían? ¿Se comían crudos a sus titulares, a sus suplentes y al técnico y luego se suicidaban, como una secta sueca? Es un partido de fúbol. River y Boca tienen Copas Libertadores, y aunque no las tuvieran, nada da derecho a portarse como un desequilibrado mental por una final. Un pobre futbolista que intenta jugar un partido no puede estar a la defensiva porque usa una camiseta azul y amarillo. Puede echársele la culpa al gobierno, pero la verdad es que si fuéramos personas normales no se necesitaría utilizar a toda la policía y a la gendarmería, que están para cosas más importantes, por un partido de fútbol. Los partidos de fútbol se ganan, se pierden o se empatan. No hay muchas posibilidades en el medio. Es cierto que muchos periodistas, deportivos o no deportivos, se enloquecen con una final en este país, pero tampoco tienen toda la culpa los medios. Un hincha de River o de Boca tendría que tener la suficiente madurez para entender que tirar piedrazos contra un colectivo lleno de personas del otro club es algo altamente idiota. Pero supongo que ni siquiera les da la cabeza para eso. Veo a muchas personas preocupadas por sus entradas; yo pienso que más importante es el pobre chico futbolista que, contento porque iba a jugar una final, ahora tiene un ojo vendado. Si el fútbol es solamente violencia ¿para qué se sigue jugando? Dedíquemonos a las damas o al tute cabrero; aunque como están las cosas en este país, seguro que en seguida se arman barras bravas y "simpatizantes" enardecidos.
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