domingo, 28 de julio de 2019

Lo más leído

1. Emocionante: le propuso casamiento a su novia en medio de un "infarto" teatralizado.
2. Apasionante: le propuso casamiento a su novia en medio de un "asalto" teatralizado.
3. Deslumbrante: le propuso casamiento a su novia en medio de un "allanamiento de la DEA" teatralizado.
4. Preocupación del director de la DEA: ¿Nuestros trajes son tan fáciles de falsificar?
5. Polémica declaración de la novia: Yo, cuando ví que llegaba la DEA, pensé que no lo veía nunca más en mi vida y que por fin le iba a poder avisar a Tito que somos legales. Tito, perdón, vas a tener que esperar a que me divorcie. Por las dudas, no dejes a tu novia.
6. Increíble declaración del novio: Pero... yo pensé que era superomántico.
7. Escandalosa declaración de uno de los actores contratados para la propuesta: Me pareció que algo no estaba bien cuando la novia en vez de largarse a llorar nos preguntó de cuantos años más o menos iba a ser la condena.
8. Terrible declaración de otro de los actores contratados para la propuesta: Y después fue medio raro cuando a mí me preguntó si las novias estaban obligadas a visitar a alguien a la cárcel.
9. Espantosa declaración del actor contratado para hacer de jefe del operativo: Ahí yo sanatee y le dije que sí, y me contestó: Pero si no soy la esposa. Que obligación legal tengo, ¿eh?
10. Extraña declaración del novio:  Pero, si me tenía que meter los cuernos con alguien ¿por qué con Tito? Es el más feo de todos mis amigos.
11. Polémica respuesta de Tito: ¿Perdón? Soy mucho más lindo que vos. Según mi mamá, tu mamá, mi novia y tu novia. Y el hermano de tu novia.
12. Apasionada declaración del hermano de la novia: Si, es muy lindo Tito. Yo siempre le dije a mi hermana: si vos no salís con él, salgo yo.
13. Romántica respuesta de Tito: Bueno, hasta que ella se divorcie, podría entablar una relación con el hermano. El chico no está tan mal.
14. Polémica declaración de la novia: Y, sí, que se le va a hacer, ahora hasta el divorcio faltan bocha de tiempo. Si Tito se termina casando con mi hermano, la culpa va a ser mía.
15. Extraña reacción del novio: Mamá, mamá, ¿no es cierto que soy mucho más lindo que Tito?
16: Dura respuesta de la madre del novio: No, mi cielo.

Pindonga y Cuchuflito

Es probable que no haya sido la intención de Cristina Fernández, y es casi imposible saber cuál fue su verdadera intención (quizás solo ella lo sepa) pero decir la frase "... ahora aparecen y proliferan marcas La Pindonga y Cuchuflito que nadie conoce..." me resultó heroica. Porque hace años que en nuestro país se identifica el bienestar con el consumo, e inclusive el bienestar con el consumo de marcas caras. No digo marcas de calidad: la época en que el precio de una ropa o de un alimento garantizaba que fuera de muy buena calidad pasó hace años. A los argentinos nos gusta desde siempre el bling bling e identificamos precio con calidad de una manera inmediata: claro que en época de vacas flacas lo difícil es darnos cuenta que incluso la leche o el pan son artículos de lujo si la inflación es del cincuenta por ciento anual y que tenemos que dejar  La Serenísima o Fargo por a) el veganismo naturista o b) la marca Pindonga o Cuchuflito, que es casi igual de buena y casi igual de cara que La Serenísima o Fargo y que nos permite ahorrar tres o cuatro pesos por litro de leche y cinco o seis pesos por paquete de pan. La frase de Cristina  me gustó bastante por dos cosas: porque desde siempre he sido consumidora de marca Pindongas, Cuchuflitos y o productos sin marca directamente, y además porque cuando recuerdo que cuando ella era presidente hubo varias notas periodísticas apasionantes sobre la escasez de Barbies originales, la falta de vasos en Starbucks y la inminente desaparición de tampones OB, asuntos muy importantes que ahora parecen haber sido superados. Hay una irónica moraleja en la diferencia entre el lamento de  varios medios durante la presidencia de Cristina Fernández y la un poco torpe reivindicación que ahora intentan hacer de las marcas Pindonga y Cuchuflito, un pequeño golpe al plexo solar de todo lo que es marketing y publicidad, pero bueno, bienvenidos a la nueva espiritualidad de las segundas marcas.

viernes, 26 de julio de 2019

Un título optimista.

- ¿Vos decís?
- Y, sí...
- Un título optimista: Vuelve a crecer la economía, pero el empleo aún no repunta.
- Sí, es como que...
- Lo de aún no repunta me hace un poco de ruido. Parece que en cualquier momento fuera a repuntar. O sea, ya, nada, en un mes, dos meses.
- ¿Antes o después de las elecciones?
- En el segundo semestre.
- Para, abril, mayo, junio, julio. Estamos en el segundo semestre.
- ¿Ya? ¿Tan rápido? Jodeme. ¿Ya están en venta las entradas para el Lollapalooza 2020?
.-Por favor, focalizá.
- ¿Ya sacaron el line up?
- ¿Por que hablo con personas que tienen la capacidad de concentración de un chico de cinco años en una juguetería? No, no hay line up del Lollapalooza. Todavía. Tampoco reactivación del empleo. Más bien al contrario. No sé si te diste cuenta, pero acá también despidieron gente.
- ¿De en serio? Pensé que había muchos de vacaciones.
- No, cómo que los despidieron. Vacaciones obligadas. Sin sueldo.
- Bueno, qué se yo. Soy medio distraído. Pero ¿vos decís que hay menos trabajo?
- Según parece, doscientos mil puestos menos de trabajo desde el año pasado. Cifras oficiales.
- No se puede hacer un título optimista con eso.
- No, no se puede. Podríamos hacer un título diciendo que quedarse sin trabajo es una nueva oportunidad para explorar tu vida o algo así.
- Hicimos varios títulos de ese estilo. Nos putearon bastante.
- Lástima. Cómo idea era genial. Ya está: nuestro país se está transformando en un gran país.
- Un gran país. Vamos bien.
- Dentro de un año seremos Suecia.
- Bueh, tampoco la pavada.
- Dentro de un año seremos España.
- No, no llegamos ni en pedo.
- Dentro de un año seremos Bolivia.
- Bueno, no, Bolivia tiene estabilidad inflacionaria, y cinco por ciento de desocupación.
- Mirá vos. Y nosotros que nos enojábamos cuando nos ganaban en las eliminatorias. Bueno, dentro de un año al menos no seremos Venezuela.
- Yo no apostaría todo mi dinero a que no va a pasar, pero bueno, dale; eso es un título optimista.

domingo, 21 de julio de 2019

No había escuerzos en nuestro territorio.

                                                                                             in memoriam Jack Palance,
                                                                                         de quién primero oí la historia

Cuando terminó el último de los azotes, la espalda y la parte de atrás de las piernas de Katrina eran un desollamiento. Lo recuerdo, aunque no lo ví: yo entonces tenía ocho años, y de noche soñaba que era doncella en el castillo era la condesa. Era un sueño extraño: tanto la condensa como sus doncellas estaban siempre vestidas de escarlata en el, no de púrpura que era el color de los obispos, ni del rosa aduraznado que usaban mis hermanas casaderas, sino de escarlata. Hablaban entre ellas, pero yo no entendía de que hablaban; no me preocupaba, tampoco entendía las bromas de mis hermanas casaderas.Cuando le conté esto a Katrina, porque Katrina había venido una vez a casa a buscar gansos para un festín, y entre que mi madre mató y desplumó a los diez mejores gansos que tenía pasó un buen tiempo, tiempo en el que Katrina se entretuvo contándome chismes menores del castillo, la cocinera que le había pegado una bofetada a su hijo por comerse los pastelillos con manteca de cerdo, el hijo menor de la condesa timorato que no sabía cazar ni cabalgar y a quién solo le gustaba jugar con el cítar, el escuerzo gigantesco que había encontrado sobre una piedra y que le había arrojado su baba venenosa en una pierna, Katrina se rió y dijo que era una niña tonta. Pero ya entonces se hablaba de ellas y sobre todo de la condesa, oía a veces a mis hermanas y a mi madre y a veces hasta al tío Everj murmurar sobre ellas. Por eso a nadie le extrañó que en varios días se arrestaran a varios de los más leales servidores de la condesa, y que estos fueran acusados de brujería y de traición y de haber profesado actos más allá de la maldad humana. Fueron decapitados, quemados vivos, un par solamente ahorcados; la condesa fue emparedada viva, en su cuarto. Nunca entendí porque Katrina se salvó; quizás por ser tan joven, quizás porque alguien sintió lástima. De todas maneras, fue condenada a recibir cien azotes, desnuda, frente a todos; y cuando el hombre gigantesco terminó su tarea, nada quedaba de su piel en su espalda y en la parte de atrás de sus piernas; solo carne, sangre y algún hueso. Allí la dejaron, desmayada. Esto me lo contó años después mi hermana mayor: yo no presencié el acto, porque estaba enferma con fiebre.
Nadie volvió a ver a Katrina . Dijeron que el diablo se había llevado su cuerpo. Luego dijeron que una mujer de una aldea cercana la había subido a un burro y la había trasladado hasta Lluip, un poblado cercano, donde la habían cuidado unas monjas. También dijero que se había arrastrado hasta la posada de Mos y que allí oficiaba como prostituta, cobrando mucho dinero y teniendo muchos clientes famosos por ser la única acusada sobreviviente. Mos se reía al escuchar estos rumores, que atraían escribas y curiosos a ese lugar perdido.
Yo me curé de las fiebres y lamenté haberme perdido la buena diversión de los decapitamientos, las hogueras y los azotes. La condesa, se contaba, agonizaba en su recámara tapiada. Yo lamenté no haberla visto nunca; dicen que era muy hermosa, al menos de joven. En realidad, a la única que había visto del castillo de cerca era a Katrina; ahora había otras personas, quizás tan despiadados como la condesa, no lo sabíamos y si alguno lo sabía no lo decía en voz alta. Un par de veces me acerqué al castillo buscando al escuerzo de baba venenosa; no lo ví. Katrina, pensé, era una mentirosa, además de una bruja. Se lo dije a mi madre y ella me reprendió: las brujas siempre son mentirosas, me respondió, porque son sirvientes del demonio. Y me dijo también que no había escuerzos en nuestro territorio. Pasaron algunos meses, la condesa seguía encerrada, no moría y las personas perdieron interés en la historia. Como era otoño, fuí con mi madre a buscar hongos en los pinos. No había casi ninguno. Cuando regresábamos, mi madre paró en la casa de su comadre a contarse novedades. Como me aburría allí, me quedé a un costado de la casa, jugando con una piedra y una rama.
Entonces ví a Katrina. Estaba muy delgada y las manos le temblaban. Caminaba entre los árboles, donde era casi imposible caminar.
- Creí que eras prostituta y que tenías mucho dinero- le dije.
Katrina me miró con odio, pero no me respondió.
- La condesa está encerrada. ¿Es cierto todo lo que dicen? Estuve enferma cuando ocurrió. Con fiebre- seguí diciendo. Bailoteaba a su alrededor, como una mariposa nocturna.
Tampoco allí me contestó Katrina. Caminaba muy despacio. Usaba una camisa de lino mal teñida.
- Mi madre dice que eres una bruja mentirosa y que no hay escuerzos en nuestro territorio. Y que irás al infierno.
Allí Katrina intentó pegarme una cachetada, pero trastabilló y se cayó al piso. Yo me reí.
- Una bruja mentirosa y fea y azotada. Cien veces azotada.
Desde el piso, Katrina me insultó. Usó las pocas fuerzas que le quedaban para levantarse.
- ¿Es cierto que ella está muriendo?- me preguntó. Tenía los ojos vidriosos, me dí cuenta entonces. Y lo que la hacía temblar era la fiebre.
- En cualquier momento, por ser una impía- le contesté- La malvada condesa, su malvado mayordomo y sus malvadas servidoras. La más fea de todas, Katrina.
- Tengo que llegar. He perdido mucha sangre, pero la poca que tengo le servirá- me contestó ella. Pero no hablaba conmigo. No hablaba con nadie.
- No había escuerzos en nuestro territorio. Bruja mentirosa- repetí. Y le puse una trabada. Volvió a caerse, y esta vez no se levantó. Siguió repitiendo lo de llegar y lo de la sangre. En voz cada vez más baja; me aburrió. Estaba oscureciendo ya.
- Olvida a la condesa; nunca llegarás- le dije al oído. Katrina sacudió la mano, como espantando a una polilla. Volví a la casa de la comadre, donde mi madre me estaba esperando; desde esa tarde, yo tampoco supe nada de Katrina.


martes, 16 de julio de 2019

Tres árboles, una roca.

- ¿Por qué me has traído hasta aquí?- dijo el sacerdote.
- Porque deberíamos bautizar a ese niño.
- Dicen que es hijo de una monja. Que por eso fue abandonado.
- También dicen que el hijo de una princesa celta virgen. Cómo si quedaran tantas princesas celtas vírgenes en estos bosques. Según el cabrerizo que lo encontró, estaba entre pieles de venado bastante bien curtidas, no lejos del establo de las cabras. Fue hace tres noches atrás. Piensan que ustedes pueden darle refugio.
Blaise se enfureció.
- Somos apenas diez. Ocho hombres, una mujer y un viejo moribundo. En un monasterio que es una ruina de madera. ¿Cómo se le ocurre que refugiemos a una criatura?
- Bueno- dijo el cillerero- entonces morirá. No hay mujeres que puedan cuidarlo cerca de aquí. Algunas han muerto a manos de los bárbaros, otras de fiebre puerperal, otras han sido vendidas como esclavas. Bautízelo, entonces, y por lo menos si muere que entre al cielo.
El refugio de las cabras estaba en lo alto de la colina. Allí arriba había tres árboles altos (cipreses, se dijo Blaise) y una roca grande que tenía tallados dibujos obscenos y palabras obscenas. También un par de nombres de simples: seguramente un par de cabrerizos que habían muerto allí, mientras observaban el cielo. Al lado de uno de los cipreses había una construcción pequeñísima, donde apenas cabía un niño no muy alto acostado, hecha de rejuntes de madera y piedra y adobe y hasta un par de piezas rotas de mármol, seguramente robados. Estaba muy mal construída, pero era solamente un refugio para los cabrerizos durante la primavera y el verano. En otoño e invierno, nadie la utilizaba.
El cabrerizo salió de adentro del refugio con una canasta. Adentro había una criatura apenas vestida, con los ojos cubiertos de costra y el cuerpo  cubierto de pelos. No era tan pequeño como Blaise había pensado. Probablemente tendría seis, siete meses Quizás hasta nueve. Estaba gordito.
El cabrerizo habló unas palabras con el cillerero. Blaise no entendía su lengua. Solo hablaba latín y algo de galés, pero el cabrerizo seguro no estaba hablando ninguno de los dos idiomas.
- Dice que lo bautizes y luego lo llevaremos al Frouge.
El Frouge no era buen lugar, pensó Blaise. Pero si lo objetaba estaría mostrando interés en el niño, y si mostraba interés tendría que llevárselo con él al monasterio. Los últimos tres inviernos apenas si les había alcanzado para comer.
- ¿Qué nombre le pondremos?- preguntó Blaise. De su cintura sacó los oleos sagrados y un pequeño crucifijo.
- Myrium- dijo el cabrerizo, señalando al niño.
- ¿Myrium?
- Myrium- repitió el cabrerizo.
- Bueno, - Comenzó a recitar la liturgia tradicional. El cillerero le limpió los ojos lagañosos al niño con un trapo viejo empapado en leche de cabra. El niño empezó a llorar. Blaise previsiblemente olvidó la mitad de lo que tenía que decir, pero como tanto el cillerero como el cabrerizo desconocían el latín, lo disimuló bastante bien. El cillerero le dió de masticar un trozo de pan viejo al niño y este dejó de llorar.
- Bueno, misión cumplida.- dijo el cillerero- Ahora lo llevaremos al Frouge. Luego tu irás al monasterio y yo a la vieja villa de los Severo. Pero, que nombre raro que eligió el cabrerizo para el niño.
- Nací en Lutecia- dijo Blaise- Todos los nombres de aquí me resultan raros. Myrium... Si, es cierto, suena raro.
- Bueno- dijo el cillerero- cuando lo deje en el Frouge tendrá otro nombre. Parecido, pero que suene mejor.- el niño se había quedado dormido en la canasta- Me parece que diré que se llama Merlín.

lunes, 15 de julio de 2019

Schmauss como yo.

- ¿Cómo se apellida su hijo?- le preguntó la administradora.
Hernán suspiró.
- Schmauss como yo.
La administradora leyó la planilla.
- Hace cinco meses que no usted no paga la cuota. Y faltó cinco días seguidos a la escuela.
- Lo de la cuota- dijo Schmauss- lo voy a solucionar pronto.
- Son treinta y cinco mil pesos. Sin contar que está usando el uniforme del año pasado. Y que todavía no compró ni uno solo de los libros de texto. Le enviamos las notificaciones.
- Bueno, es que hace cinco meses que tenemos menos trabajo en la escribanía.
- Entiendo. Pero me parece que su hijo, igual, no encaja en el perfil de esta escuela. Hace rato que las profesoras lo vienen advirtiendo. Se tiñó el pelo de azul hace dos meses. ¿Se dió cuenta?
- Sí, me dí cuenta.
- Esta es una escuela de excelencia. Por favor, si no paga lo que debe, anote a su hijo en otro colegio.
- ¿A mitad de año?
- En una estatal lo reciben igual. Están obligados. Perdone, ahí viene otro padre.
Hernán Schamuss se fue. Le envió un mensaje a su socio en la escribanía.
- Podés presentar un recurso de amparo, para que siga hasta fin de año.
- ¿Y después?
- Y después, probablemente te lo hagan repetir de año.
Bueno, que ayuda, pensó Hernán Schmauss. Lo divertido era que ni siquiera a él le disgustaba mucho la idea de que su hijo cambiara de escuela. A la que le iba a molestar era a su mujer: su única vida social era con el resto de las madres de los compañeritos de su hijo. Pero desde que se había corrido la bolilla -¿por qué esas noticias corren tan rápido?, se preguntó Schmauss- de que su hijo llevaba el uniforme del año pasado y que aún no había comprado Preparation to First 3, Formación Cívica 4, Química y Física Interesantes y Sistemas de Información Contable, todas ediciones 2019, las otras madres solían no tenerla en cuenta cuando publicaban algo en el chat de madres. Como leyéndole el pensamiento, su mujer le envió un chat preguntándole que había pasado en la escuela.
- Me dijeron que tengo que pagar lo que debo o cambiarlo de escuela. Y que faltó cinco días corridos a la escuela.
- Eso es mentira. Faltó el lunes y el martes, no más, estaba enfermo.
- Miércoles, jueves y viernes también faltó. ¿No te acordás? Llovía. Vos lo dejaste faltar.
- Cierto. Pero ¿tanto lío por cinco días de mierda?
- Debemos treinta y cinco mil pesos. ¿De donde querés que los saque? A no ser que alquilemos la casa de Pilar.
- Es de mi hermana también. Y no le va a gustar. ¿Donde vamos a ir cuando empieze el tiempo lindo? La compartimos entre las dos. ¿Y si los inquilinos después no se quieren ir, cómo le pasó a Gloria?
- La alquilaríamos por inmobiliaria. No sé me ocurre otro lugar de donde podamos sacar plata.
- ¿En cuanto pensás que la podríamos alquilar?
- Treinta mil pesos.
- Nadie nos va a pagar eso. Sabés como está todo.
- Bueno, cambiémoslo de escuela. Porque si sigue ahí, lo van a hacer repetir. Y me estoy llenando de deudas, encima. Deudas al pedo.
- Pero ¿y el nene?
Hernán pensó en su hijo. Llamarlo nene era una ilusión de parte de su mujer. Tenía quince años, medía uno setenta y ocho, era más bien gordo, callado y le gustaba leer libros de zombies. Y teñirse el pelo y pintarse las uñas, como había descubierto un mes atrás. No era el niño modelo que figuraba en los folletos de la escuela, eso seguro.
- Ya le avisé- mintió Hernán.
Pasó por el aula de su hijo. Lo saludó de atrás de la puerta vidriada. Su hijo se sorprendió de verlo, levantó la mano y le pidió a la profesora permiso para salir, señalando al padre.
- ¿Hablaste con la señora Mercier?- preguntó Germán. Le habían salido dos granos en la frente. Es firme candidato al bullyng, pensó su padre. Deben burlarse de él todos los días. No me sorprende que se haya teñido el pelo y se haya pintado las uñas.
- Si, vamos a tener que cambiarte de escuela.- dijo Hernán.- Me aconsejó eso.
En la cara de su hijo se vió algo parecido a una sonrisa, pero supo disimularla.
- Está bien.- contestó Germán- Lástima que no tengas para pagar la cuota.

sábado, 13 de julio de 2019

Yo Yo Ma

Hablemos, como decía Truffaut, solamente de las cosas que nos gustan. Yo Yo Ma no solo es un violoncellista de los grandes; todo gran instrumentista debe ser de los grandes, sino jamás pasará a la historia. Además es de los intérpretes clásicos que mejor oído tienen para la música; su versión de Shape of You en violoncello es la cabal demostración de que Ed Sheeran (mal que le pese a muchos fanáticos de GOT) es un muy buen compositor y que la cultura no tiene nada que ver con el aburrimiento. La versión de Yo Yo Ma de Shape of You es pura invitación al baile; hace acordar a cuando la música de Mozart y de Bach no eran una contraseña para entendidos, sino música para bailar. Es un intérprete feliz y juguetón, que no parece jactarse nunca de tocar perfecto; eso debería darse por sobreentendido, siendo considerado uno de los mejores violoncellistas contemporáneos. Se jacta de que su música jamás pisa el suelo.

Daniel Tognetti.

Es un problema grande ser empresario de medios y ceder a presiones. Problema aún mayor: ser empresario de medios y ceder al ego. Hace poco hubo una polémica sobre los ex CQC: ninguno de ellos ha hecho nada demasiado destacable a nivel periodístico, desde hace prácticamente dos décadas. A nadie le importa lo que dice Andy, ni lo que dice Mario, ni lo que dice Malnatti, ni lo que dice Goano, ni lo que dice Di Natale, ni lo que dice De La Puente: la pelea entre ellos sonó a pelea de estudiantina de personas que ya hace rato abandonaron la escuela secundaria. Tristemente, el único gran conductor y periodista que produjo Cuatro Cabezas fue Daniel Tognetti, a quién le debemos entre otras cosas la reimpresión de El muchacho peronista de Marcelo Figueras. Cuando Roberto Petinatto abandonó Duro de Domar y Daniel Tognetti tomó la posta, los fans del programa temblamos: llenar el espacio de Petinatto es prácticamente imposible para cualquiera. Pero Tognetti (como decía una vieja propaganda) lo hizo y lo hizo inclusive mejor que Petinatto, lo cuál es cercano a lo imposible. Era imposible mirar Duro de Domar conducido por Tognetti sin reírte diez veces, al menos, de lo bien hecho que estaba el programa. Que la factoría Cuatro Cabezas no se haya nunca dado cuenta de que al perder a Daniel Tognetti perdían al mejor periodista que tenían -no hablo de rating, no hablo de éxito, no hablo de premios Martín Fierro: me circunscribo a la palabra periodismo, porque últimamente parece que alcanza con pasar escuchas ilegales por televisión abierta para ser considerado un periodista exitoso- marca que tampoco eran grandes empresarios de medios, como quieren venderse. Un gran empresario de medios jamás hubiera dejado ir a Tognetti; es más, lo hubiera escuchado. Pero así estan las cosas: Andy es exitoso porque copia el programa de Mirta Legrand (supongo que pretende llegar a ser longevo), Mario es exitoso porque habla sobre sí mismo tres horas al día (hasta a mí me parecen demasiadas), Malnatti es exitoso porque es mal movilero de TN, Nacho Goano es exitoso porque es panelista sobre deportes, Di Natale es exitoso porque fue CQC, De La Puente supongo que por lo mismo. Bueno, Daniel Tognetti no es exitoso, pero tiene la chapa de ser mejor periodista y conductor que todos los otros, lo cuál, bien mirado, no es poca cosa.

viernes, 12 de julio de 2019

Un gato maúlla.

                                                                                         a PB

Lo bueno de viajar es que uno durante unos días no es nadie. Por eso elijo para veranear la ciudad de Antalya; hermosa ciudad con historia, restaurants, playas y vida nocturna. El hotel donde suelo parar se había encarecido mucho desde mi último viaje (dos años atrás) por lo que elegí quedarme en uno más modesto, parecido a una casa de las que en Argentina llamamos estilo alemán, no sé por qué.
Había  tres familias parando allí. Dos de ellas eran brasileras, indudablemente ricos de Sao Paulo, según pude deducir por sus conversaciones; la otra era de Irlanda del Norte. Fue el niño menor de esa familia el que habló, por primera vez, del gato que maullaba.
- No hay gatos en este hotel- dijo la mucama.- No nos resulta higiénico.
- Yo también lo he oído maullar- dijo una de las señoras paulistas.
- Será de un vecino.- contestó la mucama, encogiéndose de hombros.
- Será- dijo la paulista.
Esa noche oí por primera vez al gato. Maullaba como un gato pequeño. Lo imaginé gordo, de pelaje blanco, peludo, con algo de gris. Después me di cuenta que estaba imaginando al gato de la cafetería en la calle Planes. Cada vez que intento acariciarlo, me tira un zarpazo. La primera vez debería haber aprendido. De todas maneras, ya no tuve manera de disociar el maullido de un gato con la estampa del otro.
- También oí al gato anoche- le anuncié a la mucama mientras me servía café.
- Estuve preguntando- dijo la mucama- Pero nadie sabe de un gato por aquí cerca. Por mi casa, está lleno. Pero no por aquí.
- Raro- comenté- cerca de una pescadería.
- A la gente de este lugar no les agradan los gatos- dijo severamente la mucama.
Porque no tenía nada que hacer dediqué el día a buscar al gato. Observé tapiales, árboles, recovecos. Inútil, claro, porque un gato es un animal nocturno. El niño menor de los irlandeses (se llamaba Jimmy) observó mi búsqueda y decidió ayudarme.
- Es difícil cazar un gato- aseguró orgulloso de su saber.- Tengo dos en mi casa y nunca puedo cazarlos.
- Claro- dije yo- es difícil cazar un gato.
Después de cinco horas abandoné mi intento de búsqueda y me tumbé en la reposera de la terraza. Pensé en que en algunas culturas los gatos eran sagrados; pensé que los egipcios decían que sus dioses habían creado a los gatos para que los faraones pudieran acariciar un tigre. Pensé que esto último no tenía sentido: los tigres son de la India, no de Egipto. Aunque poco sabemos de los animales de hace tres mil quinientos años atrás. Estaba pensando esas cosas cuando por fin ví al gato: era de un amarillo rosado y bostezaba sobre la rama de un olivar, a tres casas del hotel. Te encontré, pensé, como si hubiera logrado una gran hazaña. La vida está llena de triunfos tontos.
Esa noche, en la cena, le comenté a la mucama:
- Ví al gato. A tres casas de aquí. En la casa del olivar.
- Ah- dijo la mucama.- Sí. La casa del olivar. Pertenecía a los Kasparian.
- ¿A las Kardashian?- pregunté, extrañado.
- No, no, los Kasparian. Una vieja familia de esta ciudad. Emigró, ya sabe.
Y entonces entendí. Kasparian era un apellido armenio. Conviene evitar ese tópico en Turquía.
- Los Bernet viven allí. Desde hace tres décadas. Son de origen canadiense, pero viven en Turquía desde hace tres décadas. Tienen tres perros afganos. Es raro que hayan comprado también un gato.
- Es raro.
Esa noche el gato volvió a maullar y recién pude dormirme al amanecer. Resolví ir a casa de los Bernet, a decirles que por favor encerraran a su animal durante la noche, porque molestaba a los vecinos.
- Pero usted no es un vecino- me dijo el señor Bernet al oir mi queja- Es solo un turista.
- De todas maneras. Es una cuestión de respeto.
- Pero- siguió el señor Bernet- mire lo que es este animal. No molesta para nada.- y de pronto alzó al gato. Cosa rara; de lejos me había parecido de un dorado rosado, pero ahora que lo veía bien era de un gris irisado y oscuro. El animal se acurrucó con los brazos del señor Bernet y me miró con sus ojos amarillos.
- Por favor- repetí yo- Solo me quedan dos noches en esta ciudad y me gustaría descansar.
Bernet asintió. Cumplió su palabra: las dos noches siguientes no oí al gato. Me dió un poco de culpa; la última noche tampoco pude dormir pensando en que quizás el señor Bernet había regalado el pobre gato por mi culpa siendo que yo (allí el tenía razón) era solo un turista. Armé y desarmé la valija tres veces, para distraerme.
A la otra mañana tomé el desayuno e hice el check out. Como la estación no estaba lejos, decidí caminar. Con la mano saludé al dueño del hotel y a Jimmy, que estaba sentado en la vereda, y empecé a caminar, arrastrando mi valija. Una de las ruedas se atascó con una piedra justo enfrente de la casa de los Bernet. Me agaché para desastacarla y, en el alfeizar de una ventana, vi la sombra del gato. No lo regalaron, me alegré. Como leyéndome el pensamiento, el gato salió detrás del vidrio y se puso a relamerse, tranquilamente, el pelaje negro casi azul brillante, casi de realeza.

jueves, 11 de julio de 2019

Kicillof gobernador.

- ¿Te parece buen título?
- Sí, sí, es genial.
- Bueno, tu idea de genialidad es limitada. Pero ni siquiera a vos te puede parecer genial ese título.
- Bueno, es buen título.
- Kicillof confunde mandarinas con naranjas y las paga más caras. Pero, eso no es una primicia. Estamos rifando el poco prestigio que nos queda como diario.
- ¿Nos queda prestigio?
- Buen punto. Igual, es una noticia que solamente le puede parecer interesante a la gente...
- Que no le interesa la política.
- Iba a decir a la gente que se cree que la inteligencia es diferenciar naranjas de mandarinas. No digo, son difíciles de diferenciar, pero nadie escribió una tesis universitaria sobre como diferenciar naranjas de mandarinas. Salvo que seas de la Escuela de Gato Dumas. Para, que pregunto... No, en la Escuela de Gato Dumas tampoco escribieron una tesis sobre semejante boludez. Uno intentó, pero le dijeron que escribiera sobre algo un poco más complicada, sobre los diferentes tipos de corte de verdura. Estuvo como un año para hacerlo. ¿Es lo mejor que tenemos contra Kicilof?
- Eso y los comentarios que dicen que no es muy lindo.
- Hasta Maria Eugenia Vidal piensa que Kicillof es lindo.
- No, no, no es lindo.
- Hasta Nicolás Dujovne piensa que Kicillof es lindo y está pensando en dejarse las patilas como él.
- ¿Podemos insistir en que es petisón?
- ¿Cuánto medís?
- Uno setenta.
- De en serio ¿cuanto medís?
- Uno sesenta y seis.
- De en serio ¿cuanto medís?
- Uno sesenta y uno.
- Si, con suela de goma.
- Te juro que es uno sesenta y uno.
- Bueno, sacate los zapatos.
- No, no, tengo hongos.
- Si, claro, tenes hongos y además sos petiso. Che, no es para tanto. Toulouse Lautrec era bajito. Tyrion es bajito y terminó de Mano del Rey.
- Che, también podríamos usar la causa de dolar futuro.
- Si, claro, nadie entendió jamás esa causa. Fundamentalmente los jueces. Lo cual es un problema para una causa judicial. ¿Qué más tenemos contra Kicillof?
- Podemos decir que es comunista.
- Pero si el comunismo cayó en los noventa. Dijeron que había fracasado. ¿Podemos usar los de setenta años de peronismo?
- ¿Otra vez? El único que insiste con eso es Fernando Iglesias.
- Si, pobre Fernando. Pasa que bochó historia como tres veces. Todavía no lo pudo superar.

domingo, 7 de julio de 2019

Duramens

-No queda mucho tiempo- dijo Karl. - Habrá que fusilarlos.
Aunque no me caía bien Karl, aunque todos se burlaban de él, tuve lástima por él. Todos en su familia habían sido militares. Los Van Groeff era una familia de alcurnia (siempre lo había sido); se habían afiliado al Partido Nacionalsocialista recién cuando fue obligatorio. Despreciaban a Hitler (ese arribista austríaco, le decían, antes de que fuera elegido Canciller) y a Himmler (desde que Heydrich murió muestra su verdadera inutilidad, solía decirme por lo bajo). La orden era ambigua: aniquilar. En Duramens, un poblado en la frontera, había diez judíos escondidos. Las noticias desde Rusia, Polonia, Eslovaquia, Rumania, desde el norte de Francia, desde Italia, incluso desde España -donde Franco sobrevivía a duras penas- eran espantosas. Pero la orden era ambigua y a la vez precisa: aniquilar. Gastar balas de plomo (pero de oro para nosotros) en fusilar a diez judíos escondidos. Esperábamos que nadie pasara el dato de donde estaban, pero cuando nos llegó la carta del obispo tuvimos el maldito dato. Guardemos una o dos balas, me dijo Karl, para suicidarnos cuando los rusos o los partisanos o los norteamericanos o los ingleses nos encuentren. Yo asentí.
La casa donde estaban escondidos los judíos era bastante grande y muy hermosa. Una villa señorial, un poco abandonada. No estaba desocupada: había una vieja de cien años, vestida a la usanza de las guerras napoleónicas, y sus dos criadas, tan viejas y desdentadas como ella. Se calentaban con un brasero. Cuando entramos nos miraron con odio. Pero, claro, ya estábamos acostumbrados. Eramos seis solamente, de los casi cien que éramos un mes atrás. Porque obedecíamos una orden tan abtrusa como fusilar a diez judíos cuando la guerra ya estaba evidentemente perdida, no pidan que se lo explique a nadie. Un militar no da nunca demasiadas explicaciones de nada.
Empezamos a recorrer las habitaciones. Estaban todas vacías, pero eso era lógico. ¿Estarían escondidos los judíos? Si, probablemente. O no. Quizás se habían ido. Una de las viejas criadas empezó a seguirnos, con una vela. Daba lástima, claro, una mujer de ochenta o noventa años persiguiendo con una vela a seis hombres adultos y sanos, pero todo era tan absurdo que nada le dijimos. ¿Que dialecto hablaría? En este territorio hay más idiomas que arroyos. Nos sorprendimos cuando nos habló en alemán, un alemán claro y marcado y perfecto.
- Hay muchas habitaciones cerradas y las llaves se perdieron hace años- dijo la vieja- Se perdieron por ahí.
- Claro- asintió Karl.
- Pueden abrirlas a hachazos. A las puertas.
- Claro- dije yo.
- Ni siquiera yo sé que hay en esas habitaciones- dijo la criada. - Nunca me dejaban entrar cuando era niña. El viejo señor, la vieja señora, nunca me dejaban entrar.
Y entonces entendimos por qué nos seguía la vieja. Porque tenía curiosidad. Nos avergonzó un poco: nosotros, seis hombres jóvenes y bastante sanos, ni siquiera queríamos recorrer esa casa y ella estaba ansiosa por saber que había en habitaciones cerradas. Supongo que la verdadera muerte es esto, pensé: el principio de la curiosidad. Habíamos hecho cosas atroces, pero el deseo de esta vieja era tan prístino que no tuvimos el ánimo de matarla; nos contagió su curiosidad.
- Esta, por ejemplo- dijo. - Esta.
Guntter la abrió de un hachazo. Estaba previsiblemente vacía, salvo por un arcón abierto donde moraban ratas y mariposas nocturnas. Las ratas estaban gordas. La vieja parecía un poco desilusionada. Salió y nos indicó otra puerta. La abrimos de un hachazo y tampoco había mucho, excepto un caballo de madera apolillado y diez muñecas de porcelana, preciosas, de colección, de las que antes solo tenían los niños muy ricos. Podía ser aquí, dijo Karl. Busquemos escondrijos. Buscamos durante tres cuartos de hora. A la vieja ni se la oía. Estaba feliz contemplando a las muñecas. Las miraba embelesada. Ni se animaba a tocarlas. De pronto, estiró la mano con cuidado para rozar el vestido de una de ellas y la muñeca se cayó, pero por suerte en el piso había un vestido de terciopelo apolilladísimo y no llegó a romperse. Nos alegramos. Fue el primer sentimiento feliz que había tenido en los últimos quince meses.
- La vieja señora me había contado de ellas- nos dijo la vieja. - Siempre quise encontrarlas. Fueron de su hermana menor, antes de que se casara y se fuera .Ella se las había comprado cuando cumplió nueve años; costaron una fortuna. ¿Puedo llevármelas?
- Claro- dijo Karl. De a una.
La vieja se dirigió hacia donde debería haber estado la puerta. Pero la puerta no estaba. Lo cual era imposible. ¿Cómo podía haber desaparecido una puerta en solo una hora? ¿Cómo ninguno de nosotros nos habíamos dado cuenta? Por estas cosas perdimos la guerra, me dije. Karl, Otto, y Guntter empezaron a buscar otra salida, desesperados. Los otros dos soldados se echaron a dormir. La vieja y yo nos quedamos mirando las muñecas. La verdad que los vestidos eran preciosos.
- Es imposible- dijo Kraus, al rato. Otto y Guntter se sentaron en el suelo, a jugar a las cartas.
- Es cierto- dije yo.- ¿Pero viste que hermosas muñecas? No las hacen más así.
- Creo que en otro cuarto hay un juego de té- dijo la vieja. - Pero ahora, jugaré a las cartas un rato con los soldados.

viernes, 5 de julio de 2019

Idolos secretos

Cuando era chica, claro, eran los ´80 en Argentina, siempre leía la revista Humor. Y en la revista Humor todos escribían muy bien. No recuerdo notas mal escritas de la revista Humor. Pero a partir del año 85, 86 aparecieron tres nuevos periodistas, que habían tenido un programa en la televisión de la primavera alfonsinista que no había durado nada: los periodistas eran Alan Pauls, Daniel Guebel y Marcelo Figueras. Los tres hacían notas sobre espectáculos (cine, teatro, música y demás); las notas eran irónicas y excelentes. La data que tiraba cualquier nota en la revista Humor de cualquiera de ellos tres era tan impresionante que había que releerla tres veces para captar todas las referencias. Yo, modestamente, quería ser ellos tres (cosa bastante imposible, me doy cuenta; es bastante difícil ser ya una sola persona). Quería, cada vez que leía una de sus notas, haberme leído todos los libros, visto todas las películas y haber escuchado toda la música que ellos tres habían leído, visto y escuchado; porque, cada vez que se leía una de sus notas, parecían haberlo leído, visto y escuchado todo. Han pasado varios años desde que era chica; es más, estoy contando los años  que me faltan para la jubilación. De todas maneras, no tengo ninguna sorpresa de que Marcelo Figueras, Alan Pauls y Daniel Guebel sean de los tres escritores argentinos más reconocidos internacionalmente. Solo lamento un poco que no hayan comenzado a escribir libros antes.

Apropiación cultural

Entiendo que para los descendientes de africanos la apropiación cultural los moleste: la visión de que Africa es un continente lleno de negros brutos barbáricos es un estereotipo que persiste hasta hoy, y sino hay que ver muchas películas que siguen teniendo a los personajes negros como comic relief o muchas personas que están convencidos que los migrantes senegaleses que llegaron y quizás sigan llegando desde hace veinte años a la Argentina son brutos porque "no hablan bien el castellano" -aunque generalmente hablan mejor ingles y frances que muchos argentinos de colegio bilingüe. De todas maneras, la idea de la apropiación en el campo de la cultura es bastante segregacionista incluso sin quererlo: toda cultura es apropiación. Hablamos castellano en Argentina y no qom o guaraní porque nos apropiamos de la lengua castellana y la transformamos en dialecto rioplatense -por lo menos en la zona de la pampa húmeda. En su libro Culturas hibridas, poderes oblicuos Nestor García Canclini plantea una cuestión interesante en plenos noventa, cuando los ídolos deportivos pasaron de ser deportistas de raza blanca a deportistas de raza negra, como por ejemplo Michael Jordan; el decía, ¿les parece una cuestión menor? Es un salto importantísimo que en la historia de la humanidad muchos ídolos deportivos, musicales, actorales, sean negros y no blancos. Si consideramos que durante años no hubo actores negros premiados en los Oscar; ¿es menor que hoy en día no sea un topico demasiado importante si la actriz nominada a los Oscar sea negra o sea blanca? ¿Es menor acaso que varias de los músicos y las músicas más reconocidos de los últimos treinta años sean negros? Si consideramos que hace setenta años atrás los cantantes blancos tenían que reversionar las canciones compuestas y cantadas originalmente por músicos negros para llegar al público masivo, porque si en los discos aparecía un rostro negro no los compraba nadie, el salto es gigantesco. Solo las personas muy ignorantes se atreven hoy en día a burlarse de Beyoncé, de Denzel Washington y de Chris Rock por su color de piel -dicho sea de paso, me sería muy divertido ver a alguien queriendo burlarse de Chris Rock, uno de los mejores standuperos y cómicos actuales, por su color de piel; Chris Rock es capaz de hacer diez chistes en cinco minutos acerca de su color de piel mejores que cualquier otra persona. Lo mismo ocurrió con la nominación al Oscar como mejor actriz de la mexicana Yalitza Aparicio: los únicos que se atrevieron a burlarse fueron, curiosamente, los mexicanos y centroamericanos de piel "blanca" ("blanca" según los stándares latinoamericanos, para los norteamericanos todos los que estamos debajo del Río Bravo somos morochos, cumbiancheros y nos gusta la pachanga; cuando escuchan tango o modinhas se desconciertan). En todo caso, está bien que los negros estén orgullosos de su cultura, pero la verdad es que la cultura africana -al menos en América- están tan mestizada como las culturas indígenas originarias, la cultura de inmigrantes europeos y arabes, e incluso de cultura china y japonesa.

miércoles, 3 de julio de 2019

Carola Rackete llegó con cuarenta migrantes al puerto de Lampedusa.

Cuarenta personas van a morir y el mundo publicará luego después fotos en blanco y negro sobre su muerte -quizás ganemos un Pulitzer.

Cuarenta personas van a morir y luego haremos cenas de beneficiencia por los muertos.

Cuarenta personas van a morir y luego iremos a misa.

Cuarenta personas personas van a morir y luego publicaremos notas sobre la indiferencia en la posmodernidad actual

citando claro a Zizek,
 

a Vátimo, a Deleuze y a Derrida.

Cuarenta personas van a morir. Luego contaremos sus tristes historias. Y lloraremos mucho al leerlas.

Carola Rackete llegó con cuarenta migrantes al puerto de Lampedusa.

Oh horror oh catastrofe

oh nuestro suelo europeo manchado con migrantes

oh que pague multa o que vaya a la cárcel

o que la violen los negros que rescata

o que la violen los blancos que insultan a los negros que ella rescata

o que la violen las esposas blancas de los hombres blancos que insultan a los negros que ella rescata.

Oh, Carola Rackete llegó con cuarenta migrantes al puerto de Lampedusa

ahora no podremos publicar fotos en blanco y negro de cadáveres

ahora no tendremos el Pulitzer

ahora no podremos hacer cenas de beneficiencia por los muertos

ahora no podremos hacer notas citando a Zizek y a Vattimo

ahora no podremos contar sus tristes historias y no podremos llorar al leerlas

sintiéndonos muy caritativos.


Oh, acusamos a Carola Rackete

porque nos arrebató nuestra posibilidad de compadecernos de los pobres africanos muertos.


No por otra cosa.


Noticias muy relevantes

Una nota del diario Infobae titula temerariamente que "Diego Maradona cortó toda relación con su hijo Diego Fernando". Cuando leí la nota, imaginé inmediatamente que Diego Maradona había puesto un tweet o un mensaje en Instagram declarando oficialmente que cortaba toda relación con su hijo Diego Fernando. Pero no: entro a la nota y el sitio de espectáculos Teleshow me informa que, según ha averiguado Teleshow, Diego Maradona no ve a su hijo desde antes del Día del Padre. Perdón, pero eso no es cortar toda relación y además el sitio Teleshow se está citando a si mismo como fuente, lo cual aún en el maltrecho periodismo argentino, es lindante con lo patético (desgraciadamente lo hacen muchos sitios web, y no solo de espectáculos, y no solo en noticias referentes a Diego Maradona). Me parece que el título "Diego Maradona cortó toda su relación con su hijo Diego Fernando" es una violación a cualquier código de ética periodística, sin contar con la violación de los derechos como menor de Diego Fernando, que por si los periodistas de Teleshow no lo saben, tiene solamente seis años y no hay razones para exponer sus fotos ni su vida en páginas web. Puede argumentarse que Diego Maradona es famoso, pero Diego Fernando no es Diego Maradona; es su hijo y es menor de edad, y no hay razones ni buenas ni malas para poner un titular tan escabroso como el ya citado para en la nota hablar solamente de rumores. No coincido con Dady Brieva, no creo que tendría que haber una Conadep del periodismo. Pero ¿para que sirven este tipo de notas? ¿Para que todos podamos opinar bien o mal de Diego Maradona y de su ejercicio de la paternidad? El periodismo, aún el de espectáculos, tendría que tener algún tipo de límite ético en lo que publica, o al menos por estilo, no publicar títulos como ese, que no solo son horribles, sino que linda con la vulneración de los derechos de un niño de seis años. ¿Cómo puede un periodista publicar un titular así y luego ampararse en la "libertad de prensa"? El periodismo no son rumores, y ningún periodista de verdad se citaría a sí mismo como fuente, porque uno mismo no es una fuente en ninguna nota periodística de verdad, aunque sea de espectáculos. Si sos periodista de espectáculos, hacele reportajes a actores, a mediáticos, a músicos o a directores de cine; criticá programas de televisión, de radio, películas, discos, series de televisión. Pero no traspases el límite ético de meterte con un nene de seis años, porque es hijo de un "famoso". Aun cuando el famoso sea Diego Maradona. Aunque sepas que las notas sobre Diego Maradona tengan muchas vistas. Y sobre todo, no pongas títulos como Diego Maradona cortó toda relación con su hijo Diego Fernando, cuando lo que estás vendiendo en la nota es puro pescado podrido.

martes, 2 de julio de 2019

Cuando se nos habla de reconciliación

Es muy hermoso hablar de buenos sentimientos. Es muy hermoso hablar de reconciliación. Es muy hermoso y quedamos como muy buenas personas; pero muchas veces es, tristemente, falso. El discurso de mucha gente de la nueva derecha, teniendo como punta de lanza muchas veces a Elisa Carrió, es que las violencias múltiples ejercidas por la última dictadura militar son "reconciliables". Los represores ahora son viejos: por eso las personas que sufrieron la desaparición de esposos, de hermanos, de hermanas, de esposas, de hijos, de hijas, de hermanas, de hermanos, de amigos, deben perdonarlos y que ya no estén más condenados en la cárcel o en prisión domiciliaria. Bueno, todo el mundo va a llegar a viejo, con un poco de suerte; haber elegido en un momento de tu vida violar, secuestrar, asesinar, torturar y robar (porque toda la gente que participó en la represión militar y paramilitar se benefició económicamente con ello: ninguno lo hizo gratis, ad honorem, todos cobraban algún sueldo, por derecha o por izquierda; es decir, sacaron dinero del Estado y a veces también de la gente que secuestraban y torturaban) obviamente marca que elegiste un camino en tu vida y si los tiempos cambiaron, si se te juzgó y un tribunal te encontró culpable, lo mínimo que podés hacer es soportar la prisión estoicamente. Si eras muy valiente para secuestrar a civiles y torturarlos y violarlos, supongo que estar en prisión (a veces hasta domiciliaria) debería ser un picnic. Si tus actos fueron criminales según un tribunal, tendrías que aceptarlo. Entiendo que a Elisa Carrió los represores viejos detenidos le den mucha lástima: bueno, podría proponer una ley para llevarles sopa en la cárcel todas las tardes y leerles Chocolate caliente para el alma. Puede ir ella misma, si quiere. Pero ¿por qué las madres de los desaparecidos, los hermanos de los desaparecidos, los hijos de los desaparecidos, los amigos de los desaparecidos, tendrían que perdonarlos, exactamente? Elisa Carrió es la fiscal de la Patria y el bastión del Republicanismo ¿que tipo de republicanismo hay en los crímenes perpetrados durante la última dictadura militar? Sería muy interesante que lo explicara. ¿Es republicano y democrático secuestrar a seres humanos y llevarlos a cárceles clandestinas? ¿Es institucional torturarlos? ¿Es parte del buen funcionamiento de la democracia darles pentotal y tirarlos al río? Que avise, y hacemos una nueva Asamblea Constituyente y hacemos una nueva Constitución, que diga que todos esos actos son legales. Los represores de la última dictadura militar fueron condenados por la justicia argentina y fueron condenados porque lo que hicieron fueron crímenes. Crímenes a secas. Ni siquiera agrego lo de lesa humanidad.

lunes, 1 de julio de 2019

Ofelia Fernández

Es interesante como muchas personas piensan que a los jóvenes y a las jóvenes "las usan" si tienen ideas políticas y participan en espacios políticos que a ellos no les gustan. Ofelia Fernandez tiene diecinueve años; Ofelia Fernandez es candidata; Ofelia Fernandez es mujer. Una periodista de espectáculos la ¿acusa? de apurar los procesos. ¿Que procesos exactamente? Ofelia Fernandez tiene diecinueve años, es una adulta: le interesa la política, lo cuál no es -hasta donde sé- un delito. Ni un pecado. Ni un crimen. Digo, si a Ofelia Fernandez le interesara ser presidenta del club de fans de Juan Martín del Potro nadie vería nada raro en eso. Más interesante aún es la frase donde veladamente se acusa al espacio político de "usarla para captar al voto de los chicos de dieciséis años". Bueno, los chicos de dieciséis años votan; son ya ciudadanos. No están obligados a votar a Ofelia Fernandez, pero si una candidata de diecinueve años politizada los interpela, bienvenido sea. ¿Por qué asusta que los chicos de dieciséis años se interesan en la política? Es un buen proyecto de vida. Les estamos pidiendo a los jóvenes que sean talentosos, maduros, éticos, bien educados, estudiosos, capaces, pero además que no piensen por si mismos, o al menos, que piensen "como nosotros", basándonos ¿exactamente en que? ¿En que somos más viejos? ¿En que estamos más cerca del arpa que de la guitarra? Una joven de diecinueve años tiene, según las leyes, derecho a ser candidata y los jóvenes de dieciséis y de dieciocho tienen derecho a votarla y, aunque a algunos periodistas no les guste, eso es la democracia; además, probablemente, muchos viejos de cuarenta y de cincuenta la voten para sentirse jóvenes, nomás.

Un poco más que un plazo fijo

Segun el diario La Nación, el gobierno "ante un eventual nuevo mandato", está diseñando un plan de cien días para su próximo mandato. O sea, diez días más que un plazo fijo a noventa días. Cien días son nada, son tres meses, nadie en su sano juicio  diría: Hace un montón que trabajo, tres meses o Hace un montón que me compré el auto, hace tres meses. Y este gobierno de nuevo no tendría nada; sería un gobierno reelecto. Con una herencia pesada, en gran parte generada por el mismo. ¿Si Macri es reelecto va a ir mucha gente a festejar a la Plaza de Mayo vallada? No creo; festejarán muchos en las redes sociales, con el hashtag #No vuelven más. Que se estaría festejando exactamente con ese hashtag no se entiende demasiado: ¿un gobierno reelecto que propone un plan a cien días? ¿Y después? ¿El Diluvio, el default, el aumento del dólar, más fugas de capitales? El único diario que hoy publicó una noticia realmente importante, esquivando las encuestas que dicen si Fernandez-Fernandez y Macri-Pichetto polarizan o no fue Página 12; el gobierno ejecutivo reconoció, ante Cámara de Diputados, que compró menos vacunas. Evidentemente el gobierno extraña las décadas en que las vacunas no existían. En la década del treinta no existía aún el peronismo, por ese lado quizás viene la nostalgia. Es increíble que la campaña de mucha gente del gobierno contra la oposición sea que si gana la oposición "vamos a ser Venenzuela". Por lo menos si nos volvieramos Venenzuela tendríamos mejor clima y la gente no se moriría tanto de frío en invierno, con la garrafa social al módico precio de quinientos cincuenta pèsos, con un salario mínimo (para los que tienen trabajo) de doce mil pesos. Si no se tiene trabajo, que Dios te ayude y si cometés la herejía de no creer en Dios, que ni se te ocurra hacer un piquete. Tenés que morirte de frío en tu casa, tranquilo y manso. Tus hijos tienen que morirse de frío en tu casa, tranquilos y mansos. El Paraíso llegará, según el gobierno, si es reelecto, después del plazo fijo de cien días. Cuanta gente enfermará y morirá de hambre y de pobreza este invierno, en todo el país, aún no se sabe; pero seguramente, como son pobres, tienen el Cielo asegurado. Si el Cielo no existe, se enterarán después de muertos. De frío, de hambre, de falta de vacunas, por un "gatillo fácil policial"; prácticamente le estamos dando a los pobres un multiple choice para entrar al Paraíso.