viernes, 2 de noviembre de 2018
La muerte de un rey. 56 parte
there are places I remember
in my life
The Beatles
Melinda, Turín, 2021
Entró a la casa cómo en un sueño. En realidad era de ella, parte de una vaga herencia de una tía abuela rica y snob. Casi cómo yo. Nunca le había gustado Turín, pero de todas maneras entró.
La casa estaba sorprendentemente limpia. Olía a lavanda y a romero y vagamente a carne asada. Will estaba leyendo en un sillón, Henry en otro, Jorginho dormitaba en otro, y de pronto una muchacha de ojos claros salió del lugar donde según recordaba estaba la cocina limpiándose las manos y anunciando que la cena estaba lista.
¿Contrataron criadas? estalló Melinda.
No soy una criada, respondió la muchacha. Me tienen secuestrada.
Henry, Will, Jorginho, gritó Melinda, que demonios están haciendo.
No me grite señora, dijo Jorginho, yo propuse que la mataran.
Un hombre delgado y de ojos acuosos salió del baño envuelto en una bata de seda.
¿Qué es esto?
Yo soy Gim, hola, dijo el hombre. Soy cartógrafo. También me tienen secuestrado. Jorginho también quiso matarme, así que no le grite, por favor.
Melinda se sentó.
Le voy a alcanzar una taza del té preferido de Will, dijo la muchacha.
¿Hay whisky? preguntó Melinda.
No de buena calidad.
No importa.
Henry, Will, voy a matarlos a los dos. Secuestraron a dos personas. Dos personas.
No, fue la respuesta de Henry.
¿No están secuestrados?
No son dos personas. En realidad son tres.
El otro está atado a la cama en su habitación.
¿Intentó escaparse?
Sufre síndrome de abstinencia. Es narcotraficante y drogadicto. En realidad, diseña sus propias drogas... empezó a decir Henry.
No, dijo Melinda. Por favor no sigas.
Henry, estoy harta. Primero de todo Jorginho. Está bien, te lo aceptamos. Después Will. Ahora has agregado a un cartógrafo, a un drogadicto y a una...
Gran cocinera, dijo Will. Me siento mucho mejor desde que Lermoune Filland se ocupa de nuestros desayunos y nuestras cenas. Estaba harto de Big Mac y de alitas de pollo a la barbacoa.
Fuck you, Will, dijo Melinda. No soy una de tus fanáticas adolescentes. No eres Ray Brabdury ni Tolkien.
Los libros de Will son muy buenos, dijo Lermoune Filland. Me los ha autografiado todos. Me prometió su biblioteca. Además ¿quién es usted? ¿Por qué le grita a esta pobre gente? Will y Henry estaban leyendo y Jorginho estaba durmiendo.
No necesito que una entrometida me defienda, dijo Jorginho con rencor.
Siéntese y tome el whisky, siguió Lermoune Filland. Después tendría que darse un baño. Está un poco transpirada. ¿Tiene ropa limpia en la valija Louis Vuitton?
Si, dijo Melinda. Algo de ropa tengo. Lermoune Filland ¿eres haitiana, verdad?
Haitiana y lavaplatos del mejor restaurant turinés hasta que esta gente me secuestró. En realidad, la culpa la tuve yo.
No lo dudo, sonrió Melinda. Dentro de dos días llegará Lisbeth. Y en una semana Rodrick. ¿Te animas a cocinar para tantas personas?
Si usted me ayuda, fué la respuesta de Lermoune y Melinda presintió que la muchacha se estaba riendo por dentro.
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