sábado, 1 de septiembre de 2018

Los muchachos del PRO no saben bailar cumbia

                                                                    Diario de Germán

Nos dimos un par de besos con Amalia, nada demasiado descolocado. Esa noche la pasé a buscar, a ella y a Patri, que estaba muy linda aunque menos vestida que en otras ocasiones. Llegamos a la casa de Karen con un ramo de rosas y una botella de Laffitte.
- Hola, mis amores- nos dice Karen. Gretel esta preparando la picada y suenan Las Taradas de fondo. Lo conozco de acompañar a Karen a boliches gay.
La Peco y Julian están sentados en un sillón bajo, la Peco tejiendo escarpines (que raro). Parece que superó la ruptura.
- En realidad no la superé- dice la Peco- pero yo caí con Julián y ahora no le puedo reprochar nada a Karen.
Es admirable el temple.
- ¿Vos ahora andás con Amalia? La quiero mucho. Más vale que ella te trate bien, sino le corto el chorro de la amistad.
- Es algo del momento- le digo.
- Me gusta más que Gretel.
- Mejor no tocar ese tema.
-Mejor no.
Al rato cae mi hermano Alberto con los Graubal, que no entienden muy bien de que va la fiesta. Pero cómo no cae en sabbath... Y a mi hermano le encanta la joda.
- ¿Adiviná con quien vine?- le pregunto.
- No me digas que con Patricia...
- No.- le digo- Con Amalia.
- Uh, bien, pibe. Futura abogada. Cuñada que me puede rescatar de la comisaría.
- Vos dejá de meterte en quilombos.
- Juro que de ahora en adelante me voy a portar bien.
No le creo nada y la busco a Amalia entre la gente. Suena una cumbia y ella está comiendo algo que no sé si es ceviche o arepa.
- Si querés después de acá podemos ir al cine.
- Me parece genial.
-Una de catástrofes,
- Bárbaro.- le digo.
- ¿No es raro como a veces pasan las cosas?
A mí no me gusta analizar mucho lo que pasa (manía de estadístico) así que le digo que tiene razón.
- Pero antes de irme buscala a Patri y avisale. De última que se quede a dormir acá.
La busco a Patri. Hay bocha de gente, hasta está Javier con una remera celeste, que me saluda. Y de repente los veo. Mi hermano y Patricia. Chapando en un rincón del patiecito. Cuando Patri me divisa, se pone roja (primera vez en su vida).
La llevo a un rincón, le digo que Amalia y yo nos vamos y la miro con mi mejor cara de sorpresa.
- Ya sé, Germán. No tiene mucha plata. No tiene Rolex. Ya tiene un hijo. Se casó dos veces. Se está quedando pelado. No es del PRO. Pero por lo menos sabe bailar cumbia.
A lo que parece, ya se armó el romance.

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