domingo, 16 de septiembre de 2018

El fascismo

Hay una gran escena en Novecento en la que Melancchinni, el cuerpo armado del fascismo, actuado genialmente por Donald Sutherland (Sutherland debe ser de los mejores actores que ha existido nunca en el mundo), junto a su grupo de camisas negras, matan a un gato cruelmente. Yo cuando ví esa escena era muy chica, pero allí entendí lo que era el fascismo. Luego Melancchinni, junto con su amante, torturan y matan a un niño. Luego toman el poder, ante la mirada condescendiente y cobarde de su pariente lejano. No hay peor fascista que un burgues asustado, dice la leyenda. No es cierto. Los burgueses asustados buscan ansiosamente a sus Melancchinni, a sus Goebbel, a sus guard de corps, a esa gente resentida y malvada a la que matar a un niño y a un gato no les cuesta nada. Y cuando la guerra termina, y se pierde, el burgués dice, yo, yo no hice nada, fueron excesos de estos brutos que, por Dios, eran campesinos, que quieren que hagan. Que quiere que hagamos si la gente pobre es muy malvada. Apenas se le da un poco de poder, la gente pobre es asi. Nosotros, los burgueses, no. Nosotros tomabamos cocaína solamente y bebíamos té. Por favor, Dios mío, cómo dijeron acá después de la dictadura, los militares, sí, todos, todos, malos asesinos, condénelos a cadena perpetua. Matenlos. Fusilenlos. No nos importa. Por supuesto que no les importa. A ningún rico le importó más nunca jamás nada que su propia riqueza. Porque son solamente eso, ricos. Detrás de toda gran fortuna hay un gran crimen, o, como dijo el filósofo Barrionuevo (el único lapidario): ¿en este país, quién hizo guita laburando? En este país, en realidad, para sobrevivir, hay que tener una caparazón muy dura (que no significa dejar de sentir y de querer) y ser un poco como los banqueros suizos, que cuando le preguntan el origen de los tesoros que guardan en sus bóvedas contestan, con una sonrisa d a cote: Privilegio del cliente. Secretos tenemos todos; la clave es saber guardarlos.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario