“El altivo poeta, el chaparrito de sotana que comulgaba de pie, dispara hasta el último tiro y cae peleando contra todo un batallón de la dictadura de Somoza.
Leonel Rugama tenía veinte años.
De los amigos, prefería a los jugadores de ajedrez.
De los jugadores de ajedrez, a los que pierden por culpa de la muchacha que pasa.
De las que pasan, a la que queda.
De las que quedan, a la que todavía no llegó.
De los héroes, prefería a los que no dicen que mueren por la patria.
De las patrias, a la nacida de su muerte.”
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