Con el diario del lunes, todos somos sabios. El peronismo es Leonardo Favio, ese momento exacto en Gatica en el que el boxeador, todo golpeado, dice; yo nunca entendí nada de política, yo siempre fui peronista. El peronismo es la ilusión mística en Evita me ama y Perón me cuida. Eso es el peronismo.
Es imposible ser peronista y ser (solamente) de izquierda. El peronismo en su devenir historico ha sido la Triple A, ha sido Lopez Rega, ha sido Luder, ha sido Menem, ha sido y es gente arribista de las que hay a montones, no solo en este país sino en otros. Todos los movimientos políticos tienen arribistas, son inevitables.
Las elecciones que hizo la izquierda argentina en los años 60 y 70 con respecto a la política fueron totalmente equivocadas. El ERP fue una desvinculación del trotskismo queriendo llevar la guerrilla guevarista a ¿Tucuman? Es, aún hoy, prácticamente un reino feudal. Es más fácil que yo me case con el rey de Inglaterra que una chica bien de Tucumán se ponga de novio con un zafrero. Por más voluntad que se ponga, un movimiento así está destinado a la masacre propia.
En cambio, la extrema izquierda peronista al menos identificó mejor el sujeto que podía ser revolucionario. El peronista, es decir, el obrero, la ama de casa, hasta el pibe de la calle, que estaban con bronca porque Perón no volvía porque era un dictador... Eso es identificar a un sujeto revolucionario. Alguien que no quiere tomar el poder, sino estar mejor.
Ahora, a partir de allí cometieron errores muy graves. Identificaron a ese sujeto revolucionario con su propio deseo revolucionario, que nunca es lo mismo. Las bombas puestas en supermercados para demostrar que las empresas norteamericanas son imperialistas es el ridículo y el vaciamiento de ideas en extrema izquierda. Yo, si ponen una bomba en el Mc Donalds, no voy a pensar nunca que están atacando al imperialismo yanky; voy a pensar que están matando a un montón de pobres adolescentes que están empezando a trabajar, a madres y a padres que llevaron a sus hijos a comer la cajita feliz, y a estudiantes y bancarios de paso comiendo de parados, porque tienen que volver a su lugar de estudio y de trabajo. La política empieza y para mi termina, en la argumentación y en la discusión. Yo no puedo obligar a nadie a no ser homofóbico, ni fascista, ni misógino. Allá cada uno con su pensamiento. Si quiere llevar esos pensamientos a la acción, tendrá que pagar las consecuencias legales por ello. Las personas no podemos juzgar por nosotras mismas, es uno de los grandes errores de la humanidad. Por eso estoy en contra de la pena de muerte y del aborto que no sea por los causales legales que lo justifican. Porque la única manera de ser libre es pensar libremente y actuar lo mas libremente posible, sin restringir las libertades de las otras personas. Por eso pienso que la izquierda, y sobre todo la izquierda peronista, debe pensarse a si misma a partir de esos parámetros y dejar de repetir Macri gato. Adolfo Bioy Casares tambien era un producto de la clase alta burguesa nacional.
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