viernes, 28 de septiembre de 2018

La muerte de un rey. 52 parte

                                                                                soy un tipico ser
                                                                                en la ruta del tentempie
                                                                                                    Charly Garcia


                                                                              Larosz Gimlet, Snaefellsjökull, 2021


Le gustaba vivir allí, eso era indudable, y le gustaba ser un cartógrafo virtual. A veces le pedían que trabajara para la National Geographic y a veces para proyectos educativos; pero sus trabajos preferidos era para libros de fantasía ilustrados y videojuegos. Todo lo que había estudiado en sus largas clases de geografía, hidrografía, geología y paleoantropología podía ser utilizado de cualquier manera. A la mañana salía temprano, el viento era helado, comía arenques y respiraba. Su vida anterior no había sido mala, pero era esa la que prefería. Entonces recibió el llamado de su ex compañera de trabajo y ex compañera de cuarto.
Me tienen secuestrada, dijo Lermoune.
¿Quienes?  preguntó él.
¿Te acuerdas de los libros que me gustaban?
Si, lo recuerdo.
Bueno, el otro día estaba saliendo del restaurant y ví al autor, Will no se qué. Y le quise pedir un autógrafo. Y entonces uno de los que estaba con él me amenazó con una navaja. Me dijo que me callara. Y me trajeron a una casona en las afueras de Turín.
¿Donde?
En las afueras de Turín. Ni idea. 
¿Quieren pedir dinero por tí?
Eres estúpido, o que, susurró Lermoune, soy lavaplatos. No tengo dinero. El poco que tengo me lo gasto en ropa y libros y el alquiler. Como en el restaurante.
¿Y entonces por qué te secuestraron?
Porque soy una idiota. Escuché un par de cosas que hablaban, me enfurecí, les grité, y por eso estoy como estoy. Tendría que no haberme enojado con Will Nosequé. Inclusive impidió que el de la navaja me matara, aunque el otro insistía mucho.
¿Quieres que vaya con la policía?
¿Y si me matan, o me trasladan?
¿Y que hago? Estoy en Islandia. Puedo viajar, pero no me veo recorriendo todos los alrededores de Turin hasta encontrar donde estás secuestrada. Además, pueden matarme a mí también.
Además, dijo Larosz Gimlet, ¿de donde me estás llamando?
De un teléfono celular desarmado que encontré en un tacho de basura cerca de la cocina. A propósito, mis secuestradores la tienen inmunda.
Lermoune, ¿sabes que quieren tus secuestradores?
Robar algo con la Ansalo y Tiffanny.
¿Robar que?
Ni idea. Hay uno que es el más bajo y habla un montón con Will acerca de novelas y tes y pastelería francesa. Yo incluso le dí algunas recomendaciones.
¿Robarán algún incunable?
¿Qué es un incunable?
Dios santo, pensó Gimlet.
Voy para allá y espero saber que hacer, le dijo a Lermoune. 

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