A la entrada hay un restaurant francés y luego una entra y es una belleza. La mansión fué construida hace tiempo y es preciosa, como lo son las mejores mansiones. Hay tapices medievales, colecciones de miniaturas, ebanistería sin precio. El Museo de Arte Decorativo Rosarino también es muy lindo pero a una escala (mucho) más modesta. Y te hace pensar que hace cien años atrás eso era la burguesía nacional. Ellos fueron los padres de Borges, de Bioy Casares, de las Ocampo, de Mujica Lainez, de Maria Elena Walsh, de los Di Tella. Cuando visité la casa en Mar del Plata de Victoria Ocampo tuve la misma impresión: eso es saber vivir. También la tuve cuando visité el Museo Larreta.
La burguesia nacional actual, en cambio, es patética. Son todos arribistas que encima exhiben impúdicamente su arribismo, en vez de esforzarse, como lo hacían antes, en mejorar la educación de sus hijos para que sean, al menos, buenos actores. A uno de los pocos que exceptúo es a Eduardo Constantini, porque el MALBA y Nordelta es un buen ejemplo de burguesía próspera. Obviamente, sus hijos son niñitos caprichosos que no saben hacer con su vida, pero eso es culpa de los padres. Yo cuando era chica también le decía a mi mamá que no sabía que hacer con mi vida y ella me decía, y bueno, andá a lavar la ropa. O sea, quejarse de que no sabes que hacer con tu vida no cae muy simpático a la mucama que por ahí tiene tres pibes, y te está llevando el desayuno a la cama. Por ahí no tenés talento para manejar una empresa, pero Bioy Casares fundió todos sus campos y fué Bioy Casares.
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