lunes, 17 de septiembre de 2018
Ana Frank
Hay personas que son símbolos; Evita, el Che, Ana Frank. El problema de todos los símbolos es que se los toma como símbolos, cuando son mucho más que eso. Son historias. Ana Frank no era una gran escritora. Escribía un diario, como hacen muchos adolescentes. Un diario es algo íntimo, personal. Es algo sagrado, incluso, sobre todo para una persona que solamente tiene catorce y no sabe bien que va a ser. La verdadera tragedia de Ana Frank no es su diario; la historia de Primo Levi, si se la piensa bien, es mucho más trágica. La verdadera tragedia es que era una chica de catorce años y escribía un diario y un día los nazis se la llevaron y murió de hambre esquelética en Auschwitz. Esa es la tragedia, ese es el símbolo detrás de Ana Frank; un pensamiento que no se detiene ante nada, incluso ante matar a una adolescente de hambre.
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