viernes, 7 de septiembre de 2018
Maru Botana
Me agrada Maru Botana. En este país a las rubias naturales se las trata de tilingas, calentonas, vividoras. Yo tengo las dos primeras virtudes, y a veces le pido guita a mi viejo cuando no llego a fin de mes, así que un poco vividora soy. Y no soy rubia, para nada. Me agrada Maru Botana por la que muchos la critican; porque muestra su casa, sus innumerables hijos, con los que cocina y se ve como crecen. La vida de las mujeres es así, tengamos un hijo o veinte; no lo glamoroso de Elle, sino la sartén de hierro caliente y pesado, los huevos revueltos, el tomate cherry, la costura. Las mujeres trabajamos el triple que los hombres y encima se nos exige no llorar nunca y no engordar después del parto, so pena de que tu marido te abandone. Personalmente opino que un hombre que deja a una mujer porque engordó después diez kilos y tres hijos es un hijo de puta, pero es una opinión personal. Que nadie se sienta aludido. Me agrada además porque es una pastelera excelente y como tal, rigurosa, casi científica cuando explica.
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