jueves, 6 de septiembre de 2018
Troskokirchnerismo o la farsa política.
Escuchar a un ministro de la Nación definir a la oposición como troskokirchnerista es darse cuenta de que ese ministro es un inútil. Primero, no sabe que es el trotskismo. Segundo, a consecuencia de lo anterior, no sabe que es el kirchnerismo. Aunque me parece que el kirchnerismo lo sabe muy bien. Yo soy trotskista, y es pensar la historia y la actualidad, desde la diálectica, la contradicctión. Un presidente de un país, pienso yo, con todo respeto, no puede irse a un Ashram cuando hay inflación, muertos y paros generales. Porque es el presidente y se lo votó para gobernar un país. Si quiere ir a un Ahshram, todo bien, pero no tiene que postularse a la presidencia. Hay gente más capacitada para eso. Espero que las elecciones presidenciales del 2019 sean menos farsescas.
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