Mi madre era una mujer pecadora
que odiaba las fotos de su infancia
esa niña vestida al uso del pasado
que quería ser otra cosa
un susurro leve quae crecía a veces
felicidades a veces atisbadas
y los hombres que a veces
le decían al padre de mi madre
que era hermosa
y ella que creía que el amor era otra cosa
pero se enamoró alguna vez irreversiblemente
y sufrió porque el amor era nada
mientras caían bombas y la gente moría
pero sin embargo
mi madre era fuego y no era agua
la chispa que incendia la pradera,
odiaba que la muerte lo cercara,
temía por mí
pero sabía que yo era
igual que otros que morían
ni mejor ni peor
otro peón que caía
otro peón que estaban masacrando
rezó por mi desde que nací desnuda
y creo que sigue rezando
a veces escucho sus rezos
a veces la lluvia me trae sus lágrimas
a veces el viento me trae su furia
fuerzas de la naturaleza
aunque sabe que yo no regreso
ella aún me espera
porque soy otra mujer como ella
y embarcare donde ella
haya
ido.
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