Mi primer trabajo en los 90 fue trabajar en un comedor de una escuela, en el barrio de la Sexta. Lo primero que me impresionó fue que, apenas me puse el delantal, los chicos me decían seño. Yo no era maestra, era ayudante de comedor. Pero con el delantal, para los chicos, vos sos la seño siempre. La vianda llegaba fria, de la cocina centralizada. Por que la cocina estaba centralizada, no se. En esa escuela habia ollas, heladeras frigorificas, personal. Con un poco de ganas (que al personal no le faltaba) hubiera podido hacerse una comida. La comida era fria, generalmente. Una vez llego pollo caliente y ensalada y los chicos estaban contentisimos. Nosotras serviamos la copa de leche, y asi aprendi a preparar leche en polvo, que es todo un arte. Los chicos se portaban mal, no hacían caso, como todos los chicos; pero a la hora de la copa de leche estaban todos en el aula, sentaditos, esperando su ración de comida. Es decir, teníamos más éxito que Lali Expósito.
Mientras yo trabajaba una nena se desmayó de hambre un día, a la mañana. Cuanto hambre tiene que haber en una casa para que una nena se desmaye de hambre a la mañana; con la otra chica que trabajaba (había otra mas que era economa) nos mirábamos y ella me dijo, esas cosas me parten el alma. Después ese trabajo se termino (era un contrato temporario) y segui estudiando mi carrera de Bellas Artes.
Cuando mi hijo fue a la escuela también le dieron la copa de leche. Es cierto lo que dicen todos los pediatras y los nutricionistas, el desayuno es la comida mas importante del dia. Pero entre que un nene se despierta, y que lo vestis, y que llora, y etc, generalmente termina desayunando un alfajor en el kioskito. Por eso yo sabia que el desayuno real de mi hijo era el que le servian en la escuela donde iba y que seguramente lo tomaba entusiasmado, con sus otros compañeros.
Por eso me parece muy grave lo que pasó esta semana, que un grupo anónimo haya torturado a una maestra y le haya escrito Ollas No, con un punzón, previas amenazas. Porque esas maestra, junto con el resto de las maestras y maestros y padres, estaban dando de comer comida caliente a los chicos, ante las viandas frias que siguen mandando de comidas centralizadas. Porque muchas veces los padres de esos chicos no tienen plata siquiera para el alfajor en el kioskito de enfrente. Porque un chico sin nada en la panza no va a pensar en los sustantivos, ni en San Martin, ni en el Himno Nacional, va a pensar que no tiene nada en la panza. Es un milagro si el dia de mañana no te mata en un cruce de semáforos. Si sobrevive, este chico va a pensar que el resto del mundo es su enemigo. Porque a el le daban viandas frias de sanguches y manzanas en mal estado de chico, mientras vos te reias de sus zapatillas Nike.
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