lunes, 17 de septiembre de 2018

Ricardo Iorio

A pesar de ser todo un personaje (y es indudablemente todo un personaje) una persona que admira a Almafuerte no puede ser nunca mi enemigo, aunque odio al heavy metal. Siempre hace declaraciones escandalosas, y ahora ataca a las mujeres que piden la legalización del aborto. El problema de esta lucha es que tomarla como una lucha ahistórica la saca de contexto. Hace setenta años atrás el aborto era el método anticonceptivo. No quedaba otra. No había otra manera. Las mujeres de antes, las famosas parteras, eran especialistas en atender partos y en hacer abortos, porque era así. Para las ricas y para las pobres.
Ahora estamos en el siglo XXI. La lucha feminista y los adelantos científicos hacen que tengamos un montón de métodos anticonceptivos, incluso para hombres. Para hombres, que antes ni soñaban con hacerse una vasectomía. Entonces, yo pienso que el aborto legal esta bien que sea legal en los casos que está legislado; si fue por violación, si corre riesgo la salud de la madre, si sabemos que el feto es inviable (o sea, que va a nacer muerto o se va a morir a los dos días). Además es importante que haya buena educación sexual en las escuelas y que toda la gente -toda la gente- tenga acceso a los anticonceptivos apropiados para su estilo de vida (no es lo mismo una chica de dieciséis años, que una mujer de treinta que ya tiene dos hijos). Si después de todo eso, una chica adulta queda embarazada por las razones que fuera, yo la comprendo porque me pasó a mí, le pasó a amigas mías, es lo más común del mundo que nos pase. Ahora, me parece que el aborto en ese caso ya es una medida muy, muy extrema. Además, pedirlo gratuito en el hospital. En los hospitales hay casos gravísimos de gente que se está muriendo, terapia intensiva, nenes, adultos, viejos. La prioridad en ningún hospital es una chica que se olvidó de tomar la píldora anticonceptiva. Es un abuelo que tiene una neumonía o una nenita que tuvo un accidente doméstico. O sea, si falló el método anticonceptivo y ya estamos embarazadas y bueno, no sé, pensemos por nosotras mismas que podemos hacer. Es difícil, cuesta, es cierto, pero es la única manera de dejar de ser nenas y pasar a ser adultas.

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