lunes, 10 de septiembre de 2018

La invención

                                                              a  Rodrigo F.

pozo guerrillero irascible y yo, que siempre creí en la crítica de las armas, empiezo a creer más en que las cosas existen antes en nuestra mente, por ejemplo un niño, sus dientes de leche, su delicada piel de nada, tan frágil que un rasguño puede quebrarla, después las palabras, y los nombres de las cosas, y el niñito corriendo en un velorio diciendo muerte segura ante la estupefacción de familiares y luego su particular invención del chino ante la maestra jardinera y luego la infancia tranquila, donde pasicopedagogas y psicólogas y abuelas lo descifraban y luego la adolescencia y la casa nueva y ya no contarme tanto, ya sus amigos y amigas, juegos de computadoras y risas y juegos del hambre y estar enamorado de una muchachita rubia todo el secundario y luego que ella lo bese y luego que ella lo abandone y todo eso sucede y el llora un poco, y luego se seca las lágrimas y organiza un asado con los amigos el domingo y ya no me invita.

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