in memoriam Adolfo Bioy Casares
recuerdo
haber escrito sin saber escribir
poemas sobre los atardecer en la llanura
nada o casi nada
indigo
gualdo
turquesa
y aguamarina
sobre la oscuridad del horizonte
y lejos el fuego
la voz de mi abuela preparandonos algo
en una hermosa cocina negra
que aun conserva
como una reliquia
y cuanta hambre tenia
en esos atardeceres
la galleta dura era un bocado de reyes
y el agua era mejor que cualquier vino
y yo leía las Mil
y una noches
y Paturuzu
mi abuelo todavia andaba a caballo
mi hermano aún no soñaba con la universidad
y los gatos salian de la sombra del monte y comian los restos
y los perros ladraban felices.
Eso ocurria en verano.
Ahora es setiembre pero todavia lo recuerdo.
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