miércoles, 12 de septiembre de 2018
El Palacio de la Oportunidad
Cuando mi hijo tenía seis años o siete años, y venía a visitarme al trabajo, yo lo llevaba a la Esquina de la Oportunidad, de Rosario. Encontrás cosas bárbaras por tres o cuatro pe (ahí me sale la nena tabladeña) y una se siente una decoradora de interiores o una shopping spree con doscientos pesos (es de en serio, vayan y compruebenlo). Ropita de bebés, juguetes importados (un Leon Oh de los Thundercats original, una cabeza de Jar Jar Binks, vasitos de plástico de colores, perfumes, colonias, y cuando salís te tomás una coca y te comés un pancho. Lo único malo son las cumbias que pasan pero bue, todo no se puede en esta vida.
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