miércoles, 12 de septiembre de 2018

La economía doméstica

Los precios de los alimentos básicos están subiendo a punta de bayoneta y la clase media y la clase alta, como siempre, quejándose de la cumbia, el reggaeton y el choripan. Un kilo de harina puede llegar a estar a cuarenta pesos, que es la vigésima parte de una Asignación Universal por Hijo. Con un kilo de harina, con mucha onda, podés hacer un kilo y medio de pan. Un kilo de yerba puede llegar a valer cien pesos y con eso podés hacer mate cocido, a lo que le tenés que agregar azúcar, que también es carísima. Pero si tenés un hijo no le podés dar solamente pan y mate cocido, le tenés que dar también leche, verdura, fruta, carne. Y usted porque no trabaja, dicen desde el gobierno. Por ahí te echaron de tu trabajo. O por ahí tenés un trabajo, pero te pagan ochenta pesos la hora, que según los economistas liberales (que, por cierto, son tan liberales que ni siquiera saben lo que es realmente el liberalismo) es un precio justo según el juego de la oferta y la demanda, aunque ese trabajo sea despellejarte las manos limpiando casas de familia y contruyendo departamentos en la zona céntrica. Mano de obra desocupada es lo que sobra, gracias a este gobierno. Y si no, pueden fabricar cerveza, para que los chetos de Palermo se crean no se qué por ponerse borrachos. Y si no, camine para buscar precios, aunque tengas cinco hijos y el menor sea de pecho. Este equipo, el mejor de los cincuenta años, da alternativas que son consejos excelentes para gente que está, no sé ¿en Silicon Valley? ¿en Palermo Soho? Despidieron hoy a médicos del Posadas, a gente que se recibió de médico y en vez de llenarse de guita siendo cirujanos plásticos o cardiólogos en el Británico, prefirieron ir a salvar vidas de gente común. ¿Con que excusa los despidieron? ¿No hay plata suficiente? Está claro que no hay plata para escuelas, ni para hospitales, ni para viviendas populares, ni para hacer un control decente de los Precios Cuidados, pero aparentemente para otras boludeces hay plata, como por ejemplo para pagarle a ejércitos de trolls para que desacrediten a Diego Maradona o a Lali Espósito (debo reconocerlo, algunos son trolls, otros son pelotudos solamente). Los argentinos somos muchas cosas, no estúpidos; ni el que vive en barrio Las Flores, ni yo que vivo en La Tablada, ni el que vive en el barrio La Sexta, ni el que vive en el microcentro deja de darse cuenta que estamos muchísimo peor que el año anterior.

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