Ser fotógrafo requiere coraje. Es recortar la realidad desde tu punto de vista. Ser fotógrafo periodístico requiere muchísimo coraje, porque tenés que salir de la selfie, el encanto, la instagrameada y el photoshop y mostrar lo que está ocurriendo realmente. Y la mayor parte de la gente no lo cree y el gobierno y el poder de turno se regodea y se burla cruelmente en ese escepticismo. Siempre me pareció que la manera en que la revista Noticias trató a Jose Luis Cabezas fue deleznable: tendrían que haberle pagado un pasaje a Estocolmo después de que se publicara la foto de Yabrán. Sabían que lo iban a matar y no movieron un dedo. Prácticamente, lo mataron ellos.
Han metido presos y han inventado causas a muchos fotógrafos últimamente. Un fiscal los está acusando de travestismo ¿es de en serio? Parece un chiste de Capusotto. Y peor aún es que una cámara de Casación acepte la denuncia con semejantes argumentos. ¿Fueron a la Facultad de Derecho o compraron el título? No quiero creer que los beneméritos jueces de una Cámara de Casación, que ganan seis veces más que yo y no pagan impuesto a las ganancias, tienen favores que devolver, porque no sé si se enteraron, pero la justicia es el tercer poder, y supuestamente es imparcial o al menos eso me enseñaron en la escuela secundaria. Después se ofenden si alguien los acusa de, por lo menos, lábiles ante el poder de turno.
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