El peor de los defectos de las mujeres (me incluyo en el colectivo) es la lengua viperina. Esa tendencia a burlarnos de todas y todos y todes, pensando que las palabras no son también actos. Por eso admiro a Moria Casán: habla bien, dice lo que piensa, lo explica con claridad y no tiene miedo de eso.
Tengo otro motivo de admiración y este es más personal: el mayor elogio que leí acerca de ella lo leí de Antonio Gasalla, que de teatro y de showbussiness sabe y como. Fue en la revista Humor en el año 79, y Gasalla dijo: Moria Casán está puntual a la hora de la previa, y sale del camarín vestida como una reina y los hombres no lo pueden creer. Eso es ser una diva proletaria.
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