lunes, 10 de septiembre de 2018

Una crítica al mejor stand upero de Argentina.

Lo raro de esta crítica es que no es mía: la hizo Luca Prodan. El Tano se quejaba de que Pettinatto solo enfatizara en canciones como La Rubia Tarada y Los viejos Vinagres. Es claro. Sumo era muchísimo más que eso. Las letras de Luca Prodan son arte poética inglesa con ritmos argentinos. Mañana en el Abasto se puede tocar hoy y es actual. Las bandas que siguieron a Sumo, Divididos, Las Pelotas, retoman el mismo ritmo de poetizar lo cotidiano, lo urbano. Pettinatto es un buen saxofonista, pero donde destaca y descolla mal es en el periodismo. Es un tipo lúcido, culto, que sabe de historia y de música como nadie en este país, y que puede hacer chistes sobre cualquier cosa sin ofender (o, en todo caso, los que se ofenden tienen la piel demasiado delgada). De gente con la piel tan frágil que se le infecta hasta un uñero están llenos los hospitales y las morgues; mejor dejémoslo así.

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