viernes, 7 de septiembre de 2018

Coctelería inverosímil

Lo peor del alcohol no son los embarazos no deseados (cuantos les debemos la vida a eso), la tendencia a la pelea entre arjonianos y ricoteros, la echada en cara de los libros y vestidos prestados, la añoranza de la abuelita que no está o la del papá, que si está, pero con una loca. Lo peor del alcohol es que una empieza con un Alma Mora y termina mezclando sandía con licor Mariposa. Creo que la peor historia de coctelería me la contó mi primo mayor, Martín: banana con vino Toro, en una licuadora. Debe haber sido rico. Supongo.

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