lunes, 17 de septiembre de 2018

Robin Wood

No aprendí a leer con Borges ni con Córtazar ni con Maria Elena Walsh. Aprendí a leer con Upa, de Vigil. Y después obviamente Mafalda, Patoruzito, Patoruzu, hasta Don Nicola. Y la revista Humi, que era genial. Y cuando quería leer algo para "adultos" leía Intervalo, o Nippur de Lagash. O Mi novia y yo. Y yo admiro un montón a Oesterheld, pero Robin Wood es un genio. No hace falta estudiar Historia antigua de Asia ni de Africa para saber como se vivía en la antigüedad, en la época de Abraham y Noé y la mujer de Lot. Alcanza con leer Nippur de Lagash. Es un laburador de en serio, de ese género aparentemente menor que es la historieta (género que está haciendo ganar a Hollywood fortunas en los últimos tiempo y pelearse a los fans del DC y de Marvel, lo que es el Primer Mundo). Leí en Radar su historia, pero no me hace falta leer su historia para admirarlo; me alcanzó, de chica, con aprender de sus historietas.

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