El celular me lo había comprado el lunes y estaba bastante contenta. En mi trabajo es importante estar en el grupo de Wasapp porque, como trabajamos en una boutique bastante cara, la dueña nos tiene zumbando. En el fondo es buena, pero muy en el fondo. La cosa es que cuando perdí el Samsung S9 hace dos semanas atrás, mi jefa me dijo que o me compraba un nuevo celular o me despedía. Me compré uno no tan bueno, con el que no podía ver Netflix en el colectivo, una tristeza che, pero me descargué el wasapp y la aplicación que hace que tu cara se vea como la de un animalito. Todo muy bien y estaba muy contenta, hasta que recibí el primer mensajito.
- Hola, coloradito, keres k nos veamos el viernes?
Y después la foto de un cuerpo de minón infernal, sin cara.
Estuve a punto de contestar que se había equivocado de número, cuando me llegó otro mensaje.
- Está tu novia ahí?
Muy bien, dije yo. A esta muchacha un hombre le ha dado mal a propósito un número. Mi número.
- Te mando mas fotitos, para que me recuerdes.
Juro que las dos últimas fotos que me mandó las podría haber vendido a una página web de pornografía soft tranquilamente. No sabía que hacer. Justo me tenía que bajar para ir a trabajar así que usando lo máximo de mi inspiración escribí:
- Después te contesto.
Entré a la boutique y Ambar y Kirmen ya estaban acomodando los vestidos de verano y las blusas (se viene el recambio). Cuando terminamos, después de dos horas, nos pusimos a limarnos las uñas y a hablar de nuestros problemas, pero mi teléfono llamó la atención de las dos; era un incendio.
- ¿Que pasa, Nidia? ¿Otra vez problemas con tu tía?
- No- les digo yo.
- Entonces te enganchaste con alguno.
- No boba. Es número equivocado. Una mina. Me manda fotos en pelotas. Parece que se acostó con un tipo y el muy guacho le dió un número falso. El mío. Le tengo que contestar que no soy quién piensa quién soy, le tengo que romper el corazón, no me animo.
- A ver, a ver- dijo Ambar- Esto es divertido y acá no entra a nadie, ni para comprar una chalina. Y agarró mi celular. Los mensajes que me había enviado la chica (que según parecía se llamaba Brenda) en su mayoría eran subidos de tono pero siempre acompañados por fotos.
- El coloradito este es un pelotudo- me dijo Ambar. - Si fuera hombre y una mina así me diera pelota, minga que le doy un teléfono falso.
- Y bueno, parece que tiene novia y no quiere quilombos- dijo Kirmen.
- Ya le metió los cuernos a la novia. Ya está. ¿Ahora se viene a hacer el delicado?
En eso entró una señora a la boutique a preguntar por un vestido en moire. Kirmen la atendió lo más rápido que pudo, volvió a sentarse con nosotras.
- Voy a contestarle- dijo Ambar.
- Andate a la concha de tu madre, Ambar. Es mi celular.
- Y esto es divertido. Acordate todas las veces que te acompañé a bailar a Moreno, porque tocaba ese grupo que te gustaba.
- ¿Qué tenés contra Los Palmeras?
- Nada, chiquita. Nada. Además, no seas tan aburrida. ¿Cómo se va a enterar esta mina que vos sos vos?
- No sé. ¿No vé mi nombre en el celular?
- Debe pensar que es una estrategia del nabo con el que se acostó. Pará que ahora le contesto. Mi amor, mi novia acaba de irse. Ahora podemos hablar tranquilos.
- Bueno, si querés hablalé. Pero por favor cortale el mambo. No quiero tener que despertarme a la noche viendo fotos de una mujer que tiene mejor cuerpo que yo. No quiero despertarme a la medianoche, punto. Bastante tengo con la cara de orto de mi tía en el desayuno y en la cena.
- Está bien. Que aburrida que sos. Bueno. A ver. Mi novia me dijo que me ama mucho y eso hizo cambiar mi parecer sobre nuestra relación. Ahí está. Lo mando.
Llegó la contestación:
- Pero s estabas x cortar c tu novia xk ella iba a viajar a Mexico. Y xk ella pensaba q eras bastante limitado.
- Bueno, lo de limitado es cierto- acotó Kirmen.
- Además le metió los cuernos.
- Este muchacho es un desastre, sinceramente. No hay manera de cortar con esta chica sin dejarlo mal parado.
Entró otra señora y esta vez la atendí yo. Estuvo como media hora para decidirse entre un vestido negro de gasa y uno rojo de lentejuelas y al final solamente se llevó una pulsera.
- Que hichapelotas la señora.- me dijo Kirmen.
- ¿Escribieron algo?
- No, todavía no. No sabemos que decir, che. Para que esta muchacha no te escriba más, digo y para que no siga pensando que el coloradito es el hombre de su vida.
- Ya lo tengo- dijo Ambar.
- Te digo que me hizo cambiar mi parecer sobre nuestra relación porque descubrí que yo no la amo a ella. Es una egoísta que quiere irse a México a estudiar y, sin embargo, nunca comprendió que mi verdadera pasión era la arqueología y la historia de Roma Antigua. Así que anoche estuve navegando en la web y descubrí que hay becas para viajar a hacer excavaciones arqueológicas en la zona de Etruria, y descubrir la verdad sobre los orígenes de Roma, la ciudad de las Siete Colinas.- Ambar escribía a toda velocidad- Me marcho esta noche, para siempre. Olvídame, por favor, y recuerdame solamente cuando estes viendo Gladiador o alguna película de esas. Besos.- cuando terminó de escribir estaba triunfal.- Lo mando.
En diez minutos llegó el mensaje de respuesta.
- ¿K de qué? No entiendo. ¿Me invitas a ver Gladiador?
- Es inútil- le digo a Ambar.
- Dejame a mí- me contestó- Ya estoy armando las valijas. Vos siempre perdurarás en mis recuerdos, pero mi verdadero amor es la arqueología. Eso me ocurrió por ver tantas horas History Channel. Debo despedirme. No intentes comunicarte conmigo en Europa. Iré sin teléfono y con mochila. Lo mando.
La respuesta llegó a los cinco minutos.
- Entiendo. Sos un hijo de puta, colorado de mierda. Ahora mismo te bloqueo.
- Sos una genia, Ambar. ¿Como se te ocurrió todo eso?
- Es que me vi todas las películas de romanos en mi infancia. Eran bravos los romanos. En Gladiador el Emperador se acuesta con la hermana ¿sabías?
- Unos locos bárbaros- dice Kirmen. Y nos ponemos de pie, sonriendo, porque entra otra clienta y esta tiene aspecto de tener muchas tarjetas.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario