1) Tratar de explicarles que no es el fin del mundo ni un ataque aéreo de China, sino mucha gente que espera ansiosamente a Papa Noel.
2) Recordar que los perros son inteligentes, pero no tanto y que no entienden la palabra aérea y que China mejor no mencionársela, porque parece que allá hay un festival donde se los comen.
3) Buscar en Internet sedantes naturales. Valeriana, tilo, música clásica.
4) Recordar que a los perros les gusta el agua, los huesos, el Dogui y perseguirse la cola y que la valeriana y Puccini no entran dentro de sus preferencias.
5) Preguntarle a alguien si quiere cuidar a nuestros perros. Aparentemente, nadie está dispuesto. No entendemos por qué. Para nosotros son adorables.
6) Pensar "ma, sí, me voy igual a la casa de mis tíos que hacen asado" y sentirse muy, muy Cruella de Vil al pensarlo.
7) Darse cuenta que Disney y Pixar arruinaron nuestras Navidades.
8) Quedarse en casa y resignarse a que se refugien abajo de nuestra cama a las doce de la noche. Por las dudas, no tratar de explicarles nada. Aunque no lo creamos, y queramos creer que sí, los perros son animales domésticos y no entienden mucho nuestro idioma.
9) Cuando todo pasó, prepararse para el Año Nuevo, donde todo empieza de vuelta.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario