sábado, 22 de diciembre de 2018

Nochebuena oriental

Esta Nochebuena he decidido ponerme vanguardista: no pionono con fiambre, no lechón frío, no vitel thone, no sanguchitos. Ni pan dulce ni sidra. Esta Nochebuena voy a comer sushi.
Pasa que hay que comprar arroz y salmón. Salmón fresco. Wasabi tengo, salsa de soja no.
Y además palta. 
¿Entrará la palta dentro de precios cuidados? Me parece que no.
Me parece que sustituyo al salmón por kanikama. 
¿Y el queso philadelphia? Es importado, está a precio dolar. ¿A cuanto está la cotización hoy? Es sabado, los mercados financieros no funcionan, asi que por ese lado me quedo tranquila.
Encima me acabo de dar cuenta que no tengo vinagre ni azúcar.
Además le tengo que decir al Eze que haga el sushi. Cuando lo hago yo queda tan patético que me da miedo comerlo. Mi hijo dice que no: está entrenando para el LOL (está en diamante, parece, en cualquier momento pasa a profesional).
¿Hay algún delivery de sushi barato cerca?
Averiguo. Cerca sí. Barato niente, niente. 
¿A cuánto el kilo de falda? Cierto que no sé hacer asado. Le pregunto a mi hijo si quiere hacerlo. Me dice que no: está entrenando para el LOL. Si quiero tener un hijo profesional en League of Legends, tengo que hacer sacrificios.
Ma sí, hago una ensalada César; seguro que el veinticuatro hace un calor bárbaro y el salmón rosado se llena de bichos. Pero hay que comprar lechuga, lavarla, cortar el pan, hacer el aderezo. 
¿Cuanto estaran un par de pizzas en la rotisería? Para eso, creo, me alcanza.


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