miércoles, 26 de diciembre de 2018

Plan para Año Nuevo.

1) Pizza con champagne. (Nota mental: ir a alguna inauguración del Malba, llevar varias botellas de Gatorade en el bolso e ir echando el champagne que sobra en las copas en las botellas. Con paciencia, se llega al litro. No quejarse. Moises estuvo cuarenta años cruzando el desierto y tuvo tiempo para escribir los diez mandamientos. E iba con toda su familia. Lo nuestro es una papa)
.2) Palmitos con salsa golf. Los palmitos en tres cuotas, tampoco es cuestión de tirar manteca al techo. La salsa golf al contado y Hellmanns, porque somos unos locos bárbaros. No, no lo somos. Mejor en tres cuotas.
3) Cerveza Quilmes. Hace doler un poco la cabeza pero las conversaciones de nuestros familiares también, así que perdido por perdido.
4) El asado. Innovación cultural vegana. Asado de vegetales: calabaza, pimiento, zanahoria, papa. Respirar hondo. Al menos, no murió ningún ser con sistema nervioso central para que comamos. Ponerle chimichurri, aunque sea. Si no el asador se ofende.
5) Gaseosas: Doble Cola y Pritty Limon. Dos. De un litro y medio cada una. Bueno, una sola. Tienen mucha azúcar o algo parecido al azúcar. Creemos. Leemos la etiqueta. Llamamos a nuestro amigo bioquímico para consultarle. Nos dice que el tampoco entiende las etiquetas de las gaseosas; en realidad, tampoco las de las latas de salsa ni las de arvejas. Nos quedamos más tranquilos.
6) Pan: esta es la más fácil de todas. Llevamos treinta pesos y le decimos a la panadera con cara desafiante: denos todo esto de pan. Nos da tres mignoncintos. Mejor. Dicen que las harinas blancas causan adicción. No queremos empezar una adicción de ese tipo. Además, no tenemos guita para pagarla.
7) Mesa dulce: esta es muy fácil. Pero muy fácil. Los cuatro turrones duros que sobrevivieron a la navidad porque nadie los comió porque es imposible comerlos: son tan duros que se necesita un diamante para cortarlos. Los cortamos en pedacitos chiquititos y les ponemos una flor de caléndula encima. Queda precioso.
8) Papas fritas. Pequeño problema. Si compramos Lays básicamente estamos pagando aire a precio exhorbitante. Intentamos consolarnos pensando que los adolescentes pagan skins a precios exhorrbitantes, que básicamente son píxeles. No nos consuela. No somos adolescentes. Queremos comer papas fritas. Compramos un paquete de chizitos Pehuamar y nos lo comemos mientras reflexionamos sobre este duro hecho de la vida.
9) Helado de delivery: ¿estamos locos? ¿Que somos, Bill Gates?
10) Ensalada de frutas: ¿estamos locos? ¿Que somos, Bill Gates?
11) Chajá: ¿estamos locos? ¿Que somos, Bill Gates?
12) Naranjas al vivo. Ya está. Con un poco de azúcar encima. En Palermo te las cobran trescientos pesos cada una.
13) Compramos un Mantecol en el kiosco. No están tan caros. Dieciocho pesos para cada uno. Lo miramos con mucho cariño. A Año Nuevo no llega. Pobrecito.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario