domingo, 2 de diciembre de 2018

Cambio climático

Los seres humanos somos los únicos seres cuyo uso de razón no parece servirle para absolutamente nada. El cambio climático es algo que viene ocurriendo desde hace décadas, pero parece algo absolutamente imposible de detener porque detenerlo implicaría detener la gran maquinaria de consumo. Suena terrible a nuestros oídos tener que prescindir de cosas: que nuestras ciudades o nuestros países se vuelvan inhabitables es casi una anécdota al pie. Mucha gente morirá y otra tendrá que migrar, pero como en su mayoría son pobres o se volverán pobres, no parece tan grave. Probablemente se generen nuevas guerras entre países o civiles, para sobrevivir, pero bueno, los fabricantes de armas cubrirán sus costos. Aparentemente nada de nada puede hacerse para que dentro de diez, veinte, treinta o cincuenta años no desaparezcamos como especie. No nos hagamos problema por la vida en la tierra; la naturaleza tiende a sobrevivir. Nosotros no. Somos la especie más débil de todas en capacidad de adaptación. Quizás algunos seres humanos sobrevivan; la civilización es seguro que no. Justificar que no se puede hacer nada contra el cambio climático porque afecta intereses económicos de diversos países es lo más absurdo que existe. Se está poniendo en juego la sobrevivencia entera de la especie humana, no la de un grupo de empresas, a las que de paso hoy en día les importa bien poco su país de origen. Casi todas las multinacionales juegan en cada país con nacionalismos baratos, pero su corazoncito romántico está con el mercado. No les importa demasiado cerrar fábricas completas en Alemania y trasladarlas a Indonesia, donde aparentemente la sobreexplotación de obreros y el trabajo infantil son costumbres milenarias y por lo tanto intocables. Grandes cumbres de líderes internacionales aparentemente poderosos se hacen y hay quienes firman acuerdos, pero todos ellos saben que el poder verdadero está en otra parte. ¿Quién le pone el cascabel al gato capitalista? Los presidentes y demás mandatarios saben que en realidad son ratones en los verdaderos juegos de poder; las corporaciones no olvidan (como dicen al final de Quiz Show) y su accionar es de temer. Si seguimos pensando que el cambio climático es un mito o una amenaza de científicos locos, tenemos que recordar que los científicos están años para estudiar causas y consecuencias de cada proceso natural y fundamentarlo y sostenerlo; lo que tenemos del otro lado es incredulidad ante hechos . La temperatura de la Tierra está aumentando. Hay más inundaciones, más incendios, más deshielo en los polos. En la naturaleza no existen las casualidades, aunque queramos creer en ellas en la vida.

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