miércoles, 5 de diciembre de 2018
Nuevos contenidos educativos
Una de las posturas mas extrañas en contra de la Educación Sexual Integral es la que plantea que el niño o el adolescente se va a volver gay, lesbiana o transexual solo por oir hablar de diversidad sexual a sus maestros en la escuela. Cualquiera que ha sido padre o madre sabe que eso es imposible: los chicos van a la escuela con un espíritu entre la rebeldía y la esperanza de que en el recreo puedan cambiar figuritas o jugar al basquet, y los sacrificados maestros y profesores hacen lo que pueden ante eso (deberían pagarles no el doble, sino el cuadruple, según lo que pienso). La verdad es que en la escuela, pública y privada, conviven no solamente diferentes clases sociales, y pensamientos, sino también diferentes generaciones: gente de cincuenta años, gente de cuarenta años, gente de treinta años y gente de veinte años, tanto padres como maestros. Y los adolescentes y los niños, que se sienten confundidos ante los mensajes contradictorios de los adultos: padres que dicen tenes que estudiar porque yo lo digo e ir a la escuela porque yo lo digo pero cuando los maestros plantean algo que contradice sus puntos de vista, estallan. Es un estallido un poco inútil: la razón porque se manda a los hijos a la escuela es para que los eduquen y los integren a la sociedad, y no todo el mundo piensa como la familia de origen del chico. Creer que tus hijos son algo así como tu propiedad educativa es una ilusión que se pasa con los años: cuando empiezan a crecer cuestionan todo lo que decís y es lo normal, porque si uno tiene buena memoria cuando uno es adolescente también cuestionaba todo lo que decían sus padres y de a poco, descubría que muchas veces estaban equivocados. Porque son nuestros padres, pero no son todopoderosos ni omniscientes. El cuestionamiento acerca de porque en la escuela de hoy en día se enseña que las parejas del mismo sexo son algo normal o que un transexual tiene los mismos derechos que una persona que no lo es tiene mucho de pensamiento mágico, de creer que si yo les digo a mi hijo que algo está mal va a creerme siempre. Y no es así. En algún momento los hijos dejan de creernos. En algún momento los hijos te dicen, pero mirá que hoy en día las parejas gay se casan, pero mirá que hay transexuales en los programas que vos ves todas las tardes. Decir "Con mis hijos no" es pura omnipotencia paternalista; nuestros hijos no van a ser menores de edad siempre. En algún momento, como decía Lennon, van a pensar por si mismos y lo más probable es que no piensen como nosotros. Cuando yo era adolescente era imposible pensar que el matrimonio gay fuera legal y si una lesbiana o un homosexual eran asesinados, solamente por su orientación sexual ya eran invisibles como víctimas. Ya eso no pasa; una gran parte de la sociedad y el movimiento LGTTBI como vanguardia han logrado que ya no veamos normal lo que hace tres décadas atrás nos parecía normal. Como se han dejado de llamar crimenes pasionales a los femicidios y como los transexuales han pasado de ser objeto de burla a personas comunes. Hay una gran parte de la sociedad que sigue sin aceptar esto, es cierto, pero ni la educación, ni las leyes pueden guiarse por simples opiniones; si uno cree que la homosexualidad es un pecado, puede pensarlo. Pero los pecados y la condenación o salvación de las almas, son asuntos religiosos, no civiles, y la educación y las leyes son para todos, incluso para los ateos.
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