jueves, 20 de diciembre de 2018

Gestiones culturales

Muchas veces me ha sorprendido, de gente que realmente tiene mucho mas dinero que yo y por lo tanto mas posibilidades de acceder a la cultura, que no accedan a ella. He escuchado a mucha gente de muchísimo dinero y que ha ido a colegios carísimos, decir bestialidades, como que la poesía es aburrida o que el arte contemporáneo es todo una porquería. Me asombra porque tienen plata: que una persona que trabaja todo el día y vuelve a su casa y está cansada quiera mirar Rial me parece normal, pero una persona que tiene mucama que le limpia, anda en taxi o en remís y que tiene bastante tiempo libre no opte por ir de vez en cuando al cine o leer un buen libro o ir a ver una obra de teatro me resulta muy raro. La cultura hoy en día no es tan cara ni tan inaccesible como era cien años atrás. Un libro no es algo carísimo; si uno va a librerías de viejo prácticamente los regalan. He ido a ver obras de teatro gratis a dos cuadras de mi casa. Me preocupa mucho una clase alta poderosa e inculta, que se enorgullece de su ignorancia. No digo que haya que perseguirlos con libros de Foucault y de Umberto Eco; digo que si incluso la gente que vive en las villas tiene la voluntad de mandar a sus hijos a la escuela (no todos, pero en su mayoría) enorgullecerse de no distinguir a Bach de Vivaldi y de que Shakespeare te resulta un plomo da un poquito de vergüenza ajena. Nadie está obligado a ser culto, y además pienso que la cultura es algo demasiado amplio e inabarcable como para definirlo en cultura popular y cultura alta. Pero chapear diciendole ponja a un coreano como si eso te hiciera re vivo es un poquitín patético; es de cuarto año de secundaria, y ni siquiera eso: los mejores jugadores del League of Legends son coreanos. Que, por cierto, no son japoneses ni chinos. Mucha de la técnología que aman las clases altas actuales fue desarrollada por coreanos, japoneses y chinos; así que por favor un poquitín de respeto a los verdaderos orientales.

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