sábado, 16 de marzo de 2019

Rob Reiner

Lloro poco en el cine. Lloré con Las aventuras de Chatran, con The Big Fish de Tim Burton, con Tiempos Modernos y con Luces de la Ciudad de Chaplin, con Cuando los duendes cazan perdices, de Luis Sandrini. Y cuando existían todavía las videocasetteras fui varias veces al videoclub a buscar películas y había una que no se sacaba mucho: se llamaba Cuenta Conmigo. Pero sinceramente no sé si la saqué o la ví en HBO; lo que si sé es que cuando terminó la película estaba llorando. Es una de las películas más melancólicas y hermosas que se ha filmado nunca; el casting es perfecto, los niños están realmente solos, no hay ninguna tragedia real :hay un cuerpo muerto lejos que los cuatro preadolescentes van a buscar, pero la película termina relativamente bien. Es la visión del adulto narrando la que hace esa historia trágica; la visión del adulto que cuenta que ese amigo de su infancia murió, en una pelea, en un bar, como podría haber muerto de un ataque al corazón o de cáncer. Ya había visto Carrie, basada en el primer libro de Stephen King, pero como ya había leído a Edgar Allan Poe y a Bram Stocker, Carrie me pareció solamente buena. En cambio,la película Cuenta conmigo de Rob Reiner me hizo darme cuenta de que Stephen King era muchísimo más que It, que Christine y que Cementerio de Animales. Si alguien lo lee, es una historia breve, una nouvelle sobre la adolescencia; pero que nouvelle sobre la adolescencia. Es mejor que Muerte en Venecia, mejor que Lolita, mejor que Las aventuras de Tom Sawyer. Quizás la mejor película y la mejor historia sobre el fin de la infancia. Por esas historias, no por sus historias de terror, es que creo que Stephen King merece un premio Nobel de Literatura; porque no es fácil vender muchos libros y a la vez escribir The body. Y quizás algún día a Rob Reiner la Academia de Hollywood lo reconozca como un gran director: no hay nada más dificil que dirigir solamente a adolescentes.

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