lunes, 4 de marzo de 2019

El otro Victor Hugo

Decir Victor Hugo en Argentina es decir relatos de futbol y música clásica y nos remite inmediatamente a Victor Hugo Morales, que a pesar de nuestra insistencia en argentinizarlo sigue siendo imperturbablemente uruguayo. Pero para mí, antes que Victor Hugo Morales, existió otro Victor Hugo, mucho más importante y, a mi modesto entender, el mejor escritor en lengua francesa que ha existido nunca. Y digo el mejor porque la mayor parte de los otros escritores franceses son insoportablemente flaubertianos: el preciosismo de la palabra antes que nada, el mot juste, la crítica del arte. En cambio Victor Hugo no comparte ninguna de esas aparentes cualidades que en realidad son defectos; Victor Hugo podría haber nacido en Rusia o en Norteamerica y hubiera sido Victor Hugo. Los Miserables es tan buena novela que sigue siendo un clásico casi doscientos años después de escrita; Notre Dame de Paris es tan genial que cuando una la lee una quiere vivir en esa época, y en la Catedral de Notre Dame. Soy una convencida que la época de la gran literatura terminó cerca del comienzo de la Primera Guerra Mundial y con esto no quiero decir que Joyce, Heminway, Pavese, Calvino o Neruda no sean grandes escritores, sino que eran grandes escritores pero atomizados. Todos ellos eran secretamente conscientes de que escribían más para otros escritores y para la crítica especializada que para el público lector. En el siglo XIX eso no pasaba: Dickens se sabía masivo, Mark Twain se sabía masivo, Tolstoi se sabía masivo, Victor Hugo se sabía masivo o para usar un término en baja en la política en estos días, populista. A ninguno de ellos les molestaba ser populares y se hubieran sorprendido mucho si alguien los hubiera acusado de usar "sentimentalismos" en sus novelas o cuentos. Por supuesto que son escritores sentimentales y que buscan el golpe de efecto, porque la gran literatura no existe sin sentimiento y golpes de efecto: ¿quién va a mirar alguna de las tantas versiones de Macbeth si Macbeth al final se arrepintiera, pidiera perdón y se volviera franciscano? Uno no se acuerda de la guerra de Troya porque Agamenon y Paris llegaron a un acuerdo amigable; uno se acuerda de la guerra de Troya porque de Troya no quedaron ni los cimientos, y todavía los arqueólogos siguen discutiendo cual de todos los pedazos de cerámica que encuentran pertenecen a la época  cantada por Homero. Y aunque se habla mucho acerca de si Homero fue uno solo o muchos, a casi ningún historiador o arqueólogo se le ocurre preguntarse si la Guerra de Troya realmente ocurrió o si fue un invento de dos o tres rapsodas borrachos, como han nacido muchos poemas épicos, líricos, o cuentos fantásticos. Si Homero escribió acerca de la guerra de Troya, la guerra de Troya existió y hay que buscar los restos de la ciudad destruída. El arte de la literatura interviniendo en la literatura, en la historia. y en los que leen los libros, que en el siglo XIX afortunadamente eran muchos y crédulos: eso es lo que tenía Victor Hugo, como todos los otros grandes autores de ese siglo, eso es lo que se perdió en el siglo XX y no estoy muy segura de que podamos volver a recuperarlo del todo.



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