lunes, 18 de marzo de 2019
Alejo García Pintos
Gran actor de mi generación. Pablo Díaz en La Noche de Los Lápices, Tanguito en una gran versión de la vida de Tanguito. El y Leonardo Sbaraglia son dos capos, capos, por decirlo de una manera sutil y fina; esos son actores. No los chicos lindos y simpáticos de lindo torso; esos actores que en la adolescencia te hacen sentir una tragedia de once años atrás como si ocurriera hoy. Y desgraciadamente sigue ocurriendo hoy; pelotudos en cuatro por cuatro que no paran ante los semáforos y tilingas de country que en vez de preocuparse de donde saca el marido tanta guita chillan como locas si le roban la cartera. Idiotas, pero idiotas que se creen que son importantes. Y después, obvio, no van a votar, pero si les aumentan el impuesto inmobiliario o el dolar cacerolean. Bueno, amores, caceroleen. En Palermo Chico o en San Isidro. Cosa de no molestar en Casa Rosada, ni en el Concejo Deliberante de Rosario. Ni en el Congreso. O bueno, también está la otra opción de pagar algún taxi boy o alguna prostituta; contra eso, darling, no tengo nada.
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