Borronee y borronee letras de canciones y todas eran un desastre. Incluso mi esposa y mi hija mayor intentaron ayudarme, pero era inútil: todas las grandes canciones de amor ya han sido escritas y las de desamor también. Pensé en algo pequeño y sutil como Little Wing de Hendrix, pero imposible; Layla es de Eric Clapton. Guantanamera de (necesité Wikipedia para esto) José Martí. ¿Podríamos robar versos de Neruda o de Browning y decir que eran nuestros? Solo me había metido en un embrollo. Así me encontró mi sobrina, triste y desencantado de la poesía.
- No te preocupes demasiado, tío. A nadie le importa de verdad la letra. Si no el vocalista de No Shoku no cantaría en coreano.
- Pero para Drusilla y Ferdinanda es importante.
- Ya te conté que están separándose. Cualquier canción de amor es horrible en esos momentos. Mejor algo sexy como Puedes dejarte el sombrero puesto.
- Soy incapaz de escribir canciones así.
- Yo también- dijo Goldie. - ¿No es divertido? Tengo un hijo de dos años, pero me sigo ruborizando cuando recuerdo Nueve semanas y media. Bueno, eso es buena idea, escríbele una canción de amor a tus hijos. Algo estilo Beautiful Boy.
- No es tan mala idea.
- Yo lloro siempre que escucho Beautiful Boy o Father and Son. Esas son poesías. Me gustaría escribir esas canciones. Ya está, la canción podría llamarse Almost Like Me. En realidad el título está robado de un capítulo de Party of Five, pero bueno, han pasado muchos años. Pero era una canción preciosa: tienes bellos ojos, casi como yo. Todo el mundo piensa que eres casi como yo. Te acurrucas en un rincón de la cama, casi como yo. Te enamoras fácil, casi como yo. Te gusta el azul y el rojo, casi como yo.
- ¿Les has escrito muchas canciones a tu hijo?- le pregunté intrigado.
- Ninguna. No le gusta que cante. Odia que cante. Odia que cante, que trabaje y que coma. Odia todo lo que me separa de él. Por favor, tío, tiene dos años. Incluso odia el puré de calabaza y la sopa. Es tan chiquitín.
- Tienes suerte.
- Lo sé. Por eso, no podría escribir esa canción. Pero tu tal vez sí. Porque ya eres un hombre muy, muy viejo. Pero todos te adoran. Nunca escuché a nadie hablar mal de tí en este pueblo. Y eso es un mérito, en Ohio. Hubieras sido un grande del standup.
- Ya sabes por que nunca hago bromas.
- Claro que lo sé. Y está bien no hacerlas. Nuestras vidas son tan tristes. A mi abuela (la única que me queda viva) se le murió el hijo mayor. Era un hombre grande, claro, con hijos, pero para mi abuela era su hijo mayor. Uno nunca sabe esas cosas. Mi abuela va a cumplir cien años y aún no acepta la muerte de su hijo mayor. Por esas cosas no quise que mi hijo conociera a su padre, aún sabiendo que está mal lo que he hecho. Iba a encariñarse con el padre, pero el padre es suicida. Sus tendencias suicidas son demasiado pronunciadas. Un día iba a enterarse que su padre apareció muerto por ahí, sobredosis de drogas con alcohol o un tiro en la cabeza, y esa imagen no iba a borrarsele nunca de la cabeza. Mejor que no lo quiera. Mejor que me odie a mí. Mejor que sea así, así algún día podré decirle tranquila que su padre está en Europa. Una mentira piadosa, ya sabes. Estamos hechos de ellas.
- ¿No te remuerde la conciencia?- le pregunté.- ¿No te sientes mala persona al hacer estas cosas?
Goldie sonrió y bajó la cabeza.
- Ya te dije, soy italiana, lógica y sé que la familia es una carga fatal. Además, yo nunca estuve enamorada del padre de mi hijo. Es un recuerdo fugaz en mi memoria, algo que pasó antes de entrar a la universidad. Luego lo tuve a mi hijo y conseguí un trabajo que me permite disfrutar de la música y mi vida sigue siendo igual. Y no te preocupes: el padre de mi hijo sabe que no estoy enamorada de él. Siempre me odió por eso. ¿A tí no te ocurrió alguna vez? Enamorarte de una mujer que estaba enamorada de otro.
- Claro- le dije- Muchas veces.
- Pero te quedaste con tu esposa. Eres de los buenos, tío. Escribe dos letras buenas y les pondremos música y luego Ferdinanda se emborrachara en algún bar y Drusilla en casa de su madre y seguiremos siendo una banda. Mejor que los Beatles.
- Uña y carne, sobrina- le dije- Uña y carne.
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