lunes, 4 de marzo de 2019

Música y escritura.

Siempre he pensado que los escritores se dividen en dos categorías: los insoportables, es decir los que no toleran que haya ni un mínimo ruido a su alrededor y tienen que encerrarse en su cuarto para escribir su opera magna (verbigracia: García Marquez) y a los que les gusta la música y sin música no escriben ni una palabra (Julio Cortázar y Carlos Fuentes, dos buenos ejemplos). En cuanto a esta segunda categoría, a la que afortunadamente pertenezco, sobre todo porque siendo madre y adoptante de tres perros y tres gatos no tengo el privilegio del silencio ni aunque pagara por ello -cuando mis perros no ladran sospecho que algo malo está pasando, cuando Pantuflas no viene a pedirme el desayuno supongo que volvió a perderse, y ahí sí que me pongo nerviosa- los divido en dos categorías rigurosas: los que aman los Beatles y los que aman los Rolling Stone. Y como para mí no hay nada arriba de los cuatro de Liverpool, no puedo evitar arremangarme las mangas de la camisa y enojarme cada vez que leo a algún escritor afirmar que los Rolling Stone son mejores que los Beatles. He leído a Stephen King afirmar semejante barbaridad y, solamente por eso, me dan ganas de ir hasta su casa en Maine y devolverle todos los libros de él que he comprado. Me retienen en mi suelo natal solamente mi pobreza y el hecho de que probablemente en Maine me consideren una especie de terrorista y termine en alguna cárcel estatal, donde (aunque mi inglés es casi tan bueno como el de cualquier norteamericano) va a ser muy difícil explicarles a las autoridades que no tengo problemas con los EEUU, ni siquiera con Stephen King en particular, sino con todo aquel que ose afirmar que sus majestades satánicas han compuesto o cantado en algún momento una canción mejor que Golden Slumbers, y que quién se anime a afirmar eso en un reportaje se merece no solo mi absoluto repudio, sino que deje de leer sus libros para siempre. Es una amenaza un poco vana porque en realidad, cuando sale o encuentro algún libro nuevo o viejo de Stephen King lo compro y lo leo: pero, para que no se quede tranquilo, debo decir que ante cada historia corta, nouvelle, saga o novela de Stephen King no dejo de decirme: si, escribe bien y escribe rápido, pero yo soy mucho mejor, porque me gustan más los Beatles.

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