jueves, 14 de marzo de 2019

Las crónicas de The Lapiszlazuli Bird.

Quizás más por curiosidad que por otra cosa (los hombres viejos somos más curiosos y chismosos que nuestras madres) volví al siguiente ensayo. Y las tres estaban ahí y todo era gracias a mi sobrina, supongo, que les debe haber enviado un Wasapp diciéndoles que Los Beatles pudieron sobrevivir a una Yoko Ono, pero que dos Yokos Onos juntas eran el colmo. Y además que mi diabetes estaba alta y que como hacían sufrir así a mi pobre esposa.Argumento que haría reír a mi esposa, sin dudas.Que se intereso mucho por la historia de las buenas chicas y que sabía más de ellas que yo.
- Pasa que es lo que siento yo cuando miro a Ellen de Generes.Es demasiado agradable para ser buena comediante. Mira a los verdaderos comediantes:Seinfeld,Chris Rock, Danny de Vitto. Cuando De Vitto hace una comedia sobre el divorcio hace La Guerra de los Roses. Y eso es un divorcio de verdad. Si yo me divorciara de tí, me iría de casa.
- ¿Por qué?
- Porque vi La Guerra de los Roses. Y me encariñé con Michael Douglas y Kathleen Turner. Y nadie quiere que eso ocurra en la vida real. En la vida real queremos el prenupcial y el divorcio de común acuerdo. Y, acuérdate lo que te digo, esas chicas van a divorciarse. Pronto.
-Es un poco triste.
- Si, pero es inevitable. Una tiene la voz de Janis Joplin y la otra toca la guitarra como Jimmi Hendrix. Y las pobres chicas quieren formar una banda. Ni siquiera pueden ser un dúo. ¿Te imaginas a Janis Joplin y a Jimmi Hendrix casados? ¿Con hijos? No, nadie, nunca puede imaginárselo. Es lo malo del rock  y es por eso por lo que me casé contigo: porque tu mayor sueño es ser un buen baterista de jazz. Que, a propósito, era el sueño de Ringo Starr.
Así que el consejo de mi esposa fue que abrazara mi vejez y fuera al siguiente ensayo. Y Ferdinanda quería empezar una canción nueva.
- ¿Por qué?-dijo Goldie.
- ¿Por qué?-dije yo.
- Porque me ofrecieron la posibilidad de sacar dos temas en la radio del pueblo. Y eso es importante. Pasa que hay demasiada competencia.
Maldita sea, pensé yo, es cierto.Todos los adolescentes de nuestro pueblito de Ohio querían ser músicos. Había tres bandas de covers de rock japonés, una banda que hacía rock coreano, cinco bandas tributo a Queen y a Led Zeppelin, dos bandas tributo de Ozzio Ousbourne y a Mettallica, tres bandas que reversionaban a Jhonny Cash y a Fionna Apple e incluso una banda de dieciocho personas que hacía clásicos de comedia musical rockera. Con disfraces, escenografía y afinación. Eramos un fracaso, aunque fueramos buenísimos. De todas maneras, admiré a Ferdinanda. Ibamos a intentarlo.
- Bueno, podríamos hacer alguna canción más bien bonita, estilo Beautiful Tonight o Perfect.
-Eso es un cliche.
- Es cursi.
-  Es demasiado cursi.
- Bueno, pero son canciones lindas. Uno las escucha y las tararea. Es como cuando escuchas a Ruben Blades o a Ricky Martin.
- Cierto- dijo Drusilla.
- ¿Quieren que haga la letra?- me ofrecí.
Hubo un silencio incómodo, que por suerte Goldie desbarató con dos o tres palabras.
- Tío, eres baterista. Y los bateristas hacen las mejores letras de canciones. Así que sí- y me llevó afuera del garage y me dijo con cierta tristeza- Perdona el comportamiento terrible de Drusilla y de Ferdinanda. Ya no se aman más y no saben como decírselo una a la otra. ¿No es terrible cuando eso sucede? Pero a todos nos sucede. A ellas les ocurrió un poco tarde, una tiene veintiuno y la otra veintidós. Creyeron que iba a ser para toda la vida, como todos y cada uno de nosotros. Incluso mi hijo de dos años es más maduro que ellas en ese sentido. Solo llora cuando tiene hambre.
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