viernes, 29 de marzo de 2019

Henry James

Empiezo esta entrada con una polémica argentina: cuando en las mesas de café literarias se hablaba de  los grandes escritores universales, creo que fue David Viñas o si no Abelardo Castillo el que dijo: no sé porque joden tanto con el Henry James ese. De un gesto brusco Henry James quedó desterrado del parnaso literario argentino y fue reemplazado por Faulkner, Truman Capote, Albert Camus, Jean Paul Sartre y Ernest Heminway. Hay que decir que ninguno de esos cinco escritores podría existir si un escritor americano llamado Henry James no hubiera existido. Situemos un poco: Henry James era, en el complicado fin del siglo XIX, un anacronismo. Era de clase alta y de familia de alcurnia, hizo su viaje obligatorio a Europa donde se enamoró (todos los americanos se enamoran) de las ruinas y la historia, escribió muchos libros donde los importante no es tanto, a veces, la historia, como los pensamientos y las palabras de los personajes. Henry James es la base de Proust, de Joyce y de Manuel Puig; su vida fue tan aburrida como muchos de sus libros, pero Henry James es probablemente el primer escritor de escritores. El primero que en sus prólogos, en sus cuentos, en sus novelas muestra el artificio que es escribir; el que nos muestra a todos los verdaderos trucos del oficio. Las anécdotas de la trama de La Heredera, El Americano, Las Alas de la Paloma, Otra vuelta de tuerca, La copa dorada, The Real Thing, son mínimas y ni siquiera son burguesas; son aristocráticas.Un escándalo para la literatura del siglo XX cuyo realismo terminó siendo devorado por la realidad. Es el pasado lo que le interesa a James. No es casual que su última novela inconclusa se llamara El sentimiento del pasado, y que intentara emular a H.G. Wells, en La Máquina del Tiempo. Creo que el movimiento de Henry James fue lo más revolucionario que ocurrió en la literatura en cuatrocientos años; para reafirmar esta creencia, hace poco salió el libro de memorias de el Indio Solari, libro que seguramente leeremos todos los ricoteros. El título del libro es Recuerdos que mienten un poco. David Viñas o Abelardo Castillo hubieran odiado ese título. Henry James, si lo hubiera visto en una librería del XIX hubiera asentido y quizás hubiera intentado leer algunas páginas.



























No hay comentarios.:

Publicar un comentario