jueves, 28 de marzo de 2019

Medios maleducados

No sé en que momento exactamente los medios radiales, televisivos y multimedia se volvieron maleducados. No sé si hubo un punto de inflexión: quizás el punto de inflexión exacto lo marcó Jorge Lanata cuando dijo que no llamó más a Horacio Verbitsky a sus programas televisivos porque el "público" lo encontraba aburrido. Para los medios el público es soberano; son los que leen sus propagandas y los que compran sus productos, los que van a ver las obras de teatro y las películas que ellos promocionan, los que en el fondo opinan lo que ellos opinan. La gente que ve TN mira TN para indignarse y alegrarse con lo mismo que se indigna y se alegra el conductor de turno de TN. La gente que ve Tinelli está segura de que Tinelli es un genio, la gente que escucha Radio Rivadavia ama Radio Rivadavia. Medios y comodidad, lo llamaría. Que el "publico" argentino considere que Verbitsky es aburrido, cuando probablemente sea uno de los pocos periodistas argentinos (probablemente el único) que siga siguiendo a rajatabla los códigos de la ética periodística y uno de los pocos periodistas argentinos que realmente son periodistas, no formadores de opinión, habla de lo mal que estamos como sociedad. Hace décadas que la verdad no nos interesa; nos interesa cuidar nuestra ilusión de mundo, y las tan denostadas redes sociales solo nos hacen confirmar que el ser humano es un ser muchísimo peor de lo que puede imaginar cualquier escritor. La andanada de tweets, comments, dislikes, caritas enojadas y memes ante una persona que sufrió una tragedia concreta (perder a un familiar querido, por ejemplo o ser despedido del trabajo) lo único que demuestra es que Internet no debería haber sido inventada y tampoco los medios de comunicación: radio y televisión y probablemente tampoco los diarios. Prueba concreta al azar; hace algo más de un mes una periodista radial conocida, pero no hiperfamosa, tuvo la desgracia de que a su hijo lo detuvieran. Mucha gente se alegró. Otra prueba concreta al azar: esta mañana tuve la desgraciada desdicha de oír a un conductor radial quejarse de que en un supermercado lo habían "tratado mal" porque no le contestaron las preguntas que hacía cuando buscaba cosas en las góndolas de un supermercado. Ese conductor radial quiere venderse a sí mismo como una persona tolerante y progresista, pero no soporta que un repositor o un verdulero de un supermercado no le responda. A él. Eso es muy mala educación; es la muy mala educación de los medios. Consideramos aburrido a un gran periodista como Horacio Verbitsky, y decimos que El Cohete a la Luna (un lujo de periodistas y colaboradores) es un blog y consideramos educado y progresista a un locutor que se cree superior a un verdulero de supermercado

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