domingo, 10 de marzo de 2019
Los maestros
En una nota excelente de Marcelo Figueras del Cohete a la Luna, reivindica a sus maestros de primaria y secundaria de la escuela pública. Yo siempre supe que era muy inteligente: Nunca necesité que nadie me enseñara la la cursiva, ni que era una bula papal ni el algebra. A pesar de eso me bocharon varias veces y jamás lo tomé a mal, porque la hermana menor de mi abuela era maestra y era el orgullo de esa larga linea dinástica. Si te bochan, te bochan, estudie más y olvide al chico que la dejó. Perfecto. Pero sí necesité mucho a las maestras y a los profesores y a los preceptores cuando mi hijo empezó a crecer, porque no es fácil enseñarle a un hijo todas las cosas que una no sabe. Y por suerte mi hijo aprendió muchas cosas en la escuela Vigil (primaria) y en el Normal 3 (secundaria) de Rosario. Lo contuvieron mientras yo trabajaba y sobre todo, mientras el crecía. No me enorgullece demasiado que vaya a estudiar Bellas Artes, pero sí me enorgullece que muchos de sus profesores y muchos de sus compañeros sean gente que me enseñó y que estudió conmigo Bellas Artes. Sé que mi hijo tiene la suficiente capacidad para saber dibujar y expresarse, y que la universidad es eso que uno hace por gusto, porque es adulto y porque tiene alguito de tiempo de vez en cuando. Como es joven, no sabe aún todo el tiempo que tiene; y eso, bien pensado, es una especie de suerte.
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